Brasil celebra unas elecciones marcadas por la polarización y la fuerte disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro/ Trump apuesta a la victoria de Bolsonaro

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro llegan a las elecciones de Brasil como los favoritos en todas las encuestas (REUTERS/Adriano Machado)
158 millones de personas están llamadas a votar para los comicios de este domingo. El actual presidente y el candidato del Partido Liberal llegan como los favoritos en todas las encuestas, aunque no les alcanzaría para evitara el balotaje
04 Oct, 2026
Brasil celebra este domingo unas elecciones generales para elegir a la próxima fórmula presidencial, renovar parte del Poder Legislativo, y definir también las 27 gobernaciones, incluida la del Distrito Federal. 158 millones de personas están convocadas para participar de estos comicios marcados por la alta polarización política.

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Pese a haber 13 candidatos presidenciales, el foco está puesto en la disputa entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, quienes encabezan todas las encuestas, aunque, según las mismas mediciones, a ninguno le alcanzaría para evitar la segunda vuelta del próximo domingo 25 de octubre.
La primera vuelta de este domingo se realiza entre las 8 y las 17, según la hora oficial de Brasilia. Si ningún candidato presidencial o a gobernador supera el 50 % de los votos válidos, los dos más votados competirán en el balotaje.

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La fórmula presidencial que se imponga en las urnas ejercerá un mandato de cuatro años a partir del 5 de enero de 2027.
La elección también definirá el rumbo de la política exterior brasileña, las relaciones con Estados Unidos, y la composición de instituciones que estuvieron en el centro de las tensiones durante el gobierno de Jair Bolsonaro.

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Cerca de 158 millones de brasileños están convocados para las elecciones de este domingo (REUTERS/Diego Vara)
La renovación del Congreso y las reglas para ganar
Los votantes también elegirán los 513 integrantes de la Cámara de Diputados y 54 escaños del Senado Federal, equivalentes a dos tercios de la cámara alta. Cada estado y el Distrito Federal designarán a dos senadores, además de diputados estaduales o distritales para sus respectivas legislaturas locales.
Las 27 gobernaciones, junto con las vicegobernaciones, también estarán en juego. Para imponerse en la primera vuelta, las fórmulas presidenciales y los candidatos a gobernador deben reunir más de la mitad de los votos válidos, sin contar los sufragios en blanco ni los nulos.
Cada elector deberá hacer seis selecciones en la urna electrónica: diputado federal, diputado estadual o distrital, dos senadores, gobernador y vicegobernador, y presidente y vicepresidente. Antes de confirmar cada opción, la pantalla mostrará la foto, el nombre, el cargo y la sigla partidaria del candidato.
En las elecciones de este domingo también se renovará parte del Congreso brasileño (REUTERS/Adriano Machado)
El voto es obligatorio para los brasileños alfabetizados de entre 18 y 70 años. Los adolescentes de 16 y 17 años, los mayores de 70 y las personas analfabetas pueden decidir si participan, mientras que quienes estén obligados a votar y no puedan asistir deberán presentar una justificación ante la Justicia Electoral.
El Tribunal Superior Electoral validó 13 fórmulas presidenciales. El registro inicial de Pablo Marçal fue rechazado por irregularidades en su afiliación partidaria, por lo que el Partido Renovador Laborista Brasileño oficializó a Leonardo Avalanche y Silvia Hellen da Silva Pereira como sus candidatos.
La identificación ante la mesa receptora se debe realizar con un documento oficial con foto o mediante datos biométricos registrados en el sistema. Al comenzar la jornada, cada dispositivo emite la Zerésima, que certifica la ausencia de votos previos, y al cierre imprimirá el Boletín de Urna con los resultados de esa sección, documentos que podrán consultar fiscales partidarios y ciudadanos.
Lula busca retener el poder en Brasil
La disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro
Lula buscará retener el Palacio del Planalto frente a Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro. La elección se desarrolla después de varios triunfos de fuerzas de derecha en Argentina, Chile, Bolivia, Colombia y Perú, mientras Brasil y México permanecen como los principales gobiernos de izquierda de la región.
Una victoria de Lula mantendría esa posición brasileña en América Latina, mientras que un triunfo de Bolsonaro acercaría al país a la tendencia regional. Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getulio Vargas, sostuvo ante la agencia AFP que el componente ideológico de esos vínculos es más “retórico que sustantivo”.
El especialista señaló que Lula mantiene relaciones normales con los gobiernos de derecha de Chile, Bolivia y Paraguay. También indicó que los vínculos con Argentina variaron poco pese a las críticas del presidente Javier Milei, cuyo país es un socio estratégico para Brasil.Flávio Bolsonaro asumió la candidatura del Partido Liberal, tras la inhabilitación de su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra en prisión domicilaria tras ser condenado por intento de golpe de Estado (REUTERS/Brian Snyder)
Las relaciones con Estados Unidos se enfriaron durante el mandato de Lula. Donald Trump mantiene una alianza con Jair Bolsonaro, y su administración impuso aranceles a productos brasileños y sanciones contra jueces y otros funcionarios.
Regiane Bressan, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de San Pablo, consideró que una victoria de Lula podría prolongar la presión de Washington mediante amenazas y aranceles selectivos destinados a limitar la relación de Brasil con China. Estados Unidos es el segundo socio comercial brasileño, detrás de China.
Una presidencia de Flávio Bolsonaro tendría una relación más cercana con Washington, “al menos retóricamente”, según Bressan. El candidato ha cuestionado el sistema de votación electrónica, aunque después afirmó que respetaría los resultados de los comicios.
La democracia, el Supremo y la agenda ambiental
El ex presidente Jair Bolsonaro fue condenado en 2025 por intento de golpe de Estado y cumple una pena de 27 años bajo arresto domiciliario. En enero de 2023, miles de sus seguidores invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia con el objetivo de anular las elecciones y provocar una intervención militar.
Flávio Bolsonaro prometió que, si llega a la Presidencia, solicitará una amnistía para su padre y para los partidarios condenados. Lula defendió la semana anterior ante las Naciones Unidas el sistema electoral del país, al que describió como “moderno y robusto”, y advirtió que no permitiría que los “enemigos de la democracia” socavaran la voluntad popular.
La elección legislativa, en tanto, tendrá consecuencias directas sobre el Tribunal Supremo. El próximo presidente podrá nombrar hasta cuatro de los 11 magistrados de la corte, aunque el Senado deberá aprobar esas designaciones.
Las elecciones también tendrán un impacto a futuro sobre el Supremo Tribunal Federal de Brasil (EFE/ Rosinei Coutinho)
La cámara alta rechazó en abril al candidato de Lula para el Tribunal Supremo, una situación que no ocurría desde hacía más de un siglo. Flávio Bolsonaro pidió la destitución del juez Alexandre de Moraes, quien presidió el juicio contra su padre.
El tribunal también enfrenta investigaciones sobre los vínculos entre varios magistrados, sus familiares o asociados y el banquero Daniel Vorcaro, encarcelado y acusado de fraude. La situación se suma a la disputa política por el alcance de las decisiones de la Corte Suprema.
La protección de la Amazonia tuvo poca presencia en la campaña pese al peso de Brasil en la lucha contra el cambio climático. La deforestación cayó de forma pronunciada durante la administración de Lula, quien prometió erradicarla para 2030, aunque recibió críticas por respaldar la exploración petrolera cerca de la desembocadura del río Amazonas.
Flávio Bolsonaro evitó atribuir el calentamiento global a la actividad humana y prometió terminar con la deforestación para 2029. Su respaldo a la agroindustria alimentó dudas sobre el cumplimiento de ese objetivo.
El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Kassio Nunes Marques, afirmó que la Justicia electoral responderá de forma inmediata ante cualquier amenaza, hostigamiento o maniobra que busque alterar la voluntad de los votantes durante la primera vuelta de las elecciones generales de este domingo
Dirigentes políticos de distintas organizaciones integran la oferta de candidaturas alternativas en Brasil.
Los otros 11 candidatos
Mientras los ojos están puestos en la disputa entre Lula y Bolsonaro, otros once aspirantes intentan ganar visibilidad en una campaña polarizada. Los sondeos sitúan al actual mandatario al frente, aunque sin una ventaja que asegure un triunfo directo.
El escritor y psicólogo Augusto Cury, del partido Adelante, aparece como el tercero más respaldado entre los candidatos alternativos, con estimaciones que oscilan entre 2 % y 6 %, según las encuestas recientes. Le siguen el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático, y el activista de derecha Renan Santos, de Misión, mientras el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, del partido Nuevo, no logra despegar en los sondeos.
La lista también incluye a Clariana Barão, de Democracia Cristiana; Samara Martins, de Unidad Popular; Rui Costa Pimenta, del Partido de la Causa Operaria; y Edmilson Costa, del Partido Comunista Brasileño. Hertz Dias, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado; Leonardo Avalanche, del Partido Renovador Laborista Brasileño; y el veterinario Wilson Grassi completan las candidaturas con niveles de intención de voto marginales o sin registro significativo.
Trump apuesta a la victoria de Flávio Bolsonaro para consolidar su agenda geopolítica en América Latina
El presidente de EEUU intenta disminuir la influencia regional de China, adonde Brasil ocupa un lugar clave por su economía. El senador es aliado estratégico de la Casa Blanca, y prometió una relación privilegiada con la administración republicana
Corresponsal en Washington Estados Unidos

Flávio Bolsonaro junto a Donald Trump en el Salón Oval
04 Oct, 2026
(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump logró alinear a los gobiernos de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Perú y Venezuela con su agenda geopolítica para América Latina, y ahora apuesta a la victoria de Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva para consolidar la influencia regional de Estados Unidos.
En la Casa Blanca asumen que es poco probable que hoy Bolsonaro derrote en primera vuelta a Lula da Silva, pero las señales de Trump a favor del candidato del Partido Liberal llegaron nítidas al establishment brasileño.
El presidente de Estados Unidos lanzó una sucesión de iniciativas geopolíticas que son la base ideológica del denominado Corolario Trump a la Doctrina Monroe.
La Doctrina Monroe, diseñada por John Quincy Adams y presentada por James Monroe en 1823, se apoyó en una leit motive de transparencia brutal: “América para los Americanos”.
A principios del siglo XIX, ese concepto estaba dirigido a Europa que intentaba recuperar su influencia en las 13 colonias que pertenecían a Inglaterra.
Ahora, Trump añadió su Corolario para contener la ofensiva de China en América Latina.
China integra los BRICS junto a Brasil, Rusia, India y Sudáfrica, y su agenda global implica una competencia sin fronteras contra los intereses estratégicos de Estados Unidos.
En América Latina es la agenda de los BRICS vs el Corolario Trump, que incluye una ambiciosa sucesión de iniciativas vinculadas a la energía, la cadena de suministros, la materia prima para proyectos tecnológicos, la inteligencia artificial y la defensa regional.
Esas iniciativas de Estados Unidos, aceptadas ya por Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay, son las siguientes:
- Minerales Críticos.
- Pax Silica.
- Escudo de las Américas.
- Inversiones millonarias con apoyo del EXIM Bank.
Trump aguarda la derrota de Lula para resetear las relaciones bilaterales con Brasil, que se ha mostrado reluctante a toda la agenda regional de la administración Trump.
Lula da Silva y Xi Jinping durante su último encuentro oficial (Beijing, China)
Pero Trump conoce que Lula y Bolsonaro están muy parejos en los sondeos previos a la primera vuelta. Y apeló a la cautela política cuando le preguntaron sobre las elecciones en Brasil.
“Las estoy siguiendo muy de cerca. Es un país muy importante. La gente de Brasil es fantástica. Son unas elecciones muy importantes”, respondió Trump cuando fue consultado en la Casa Blanca.
Ni una palabra sobre Bolsonaro. Y menos sobre Lula.
La cautela del presidente de Estados Unidos ante un proceso electoral complejo no es un inusual hecho político.
Por ejemplo, Trump siempre respaldó a Keiko Fujimori, y sólo explicitó su apoyo cuando el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) anunció oficialmente que había vencido a Roberto Sánchez.
En la actual coyuntura electoral, el líder republicano repetirá con Brasil lo que ya hizo con Perú.
Trump hará declaraciones a favor de Bolsonaro si gana las elecciones, o si hay alguna situación irregular que perjudique a su eventual socio estratégico en América Latina.
Trump y Lula da Silva se saludan en la puerta de la Casa Blanca (Washington, Estados Unidos)
En este contexto, Flávio Bolsonaro puede llegar sin escalas al Despacho Oval. Su hermano Eduardo vive en Estados Unidos y tiene acceso directo a la administración Trump.
Marco Rubio, que es secretario de Estado y conoce cómo funciona el poder en Brasil, detenta suficiente prestigio y poder interno para mediar entre Lula y Bolsonaro, si la situación electoral en Brasil se transforma en una Trampa 22.
En América Latina, Trump apostó públicamente por Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), José Kast (Chile), Abelardo de la Espriella (Colombia) y Tito Asfura (Honduras), cuando enfrentaban procesos electorales complejos.
Y en todos los casos, ganó.
Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México) se saludan en el G20 de Río de Janeiro
Trump llegó al poder y había una troika muy influyente que integraban México, Colombia y Brasil. Eran funcionales a la ofensiva regional de China, y enfrentaban la agenda de Washington para América Latina.
Tres años más tarde, el líder republicano desplazó a la izquierda colombiana y va por el populismo brasileño: quiere a Flavio Bolsonaro en el Planalto y jubilar a Lula da Silva.
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