Reportaje-“No tenemos adónde regresar”: cómo Rusia se adueña de viviendas en las zonas ocupadas de Ucrania

por Olga Robinson, Christine Jeavans, Matt Murphy, Yana Lyushnevskaya e Yaroslava Kiryukhina
19 de agosto de 2026
Cuando el pastor evangélico Ihor Ivashchuk huyó de su hogar en la Ucrania ocupada hace cuatro años, pidió a un amigo de toda la vida que viviera allí y lo cuidara hasta que pudiera regresar con seguridad.
Pero cuando su amigo lo llamó para decirle que un hombre vestido con uniforme militar había aparecido en la puerta preguntando quién era el propietario de la vivienda y si podía ver los documentos de propiedad, Ivashchuk supo que probablemente había perdido su casa.
El pastor se había visto obligado a abandonar la ciudad ocupada de Melitópol, en el sur de Ucrania, en septiembre de 2022, en parte para buscar atención médica para su esposa.
Para entonces, soldados rusos armados con fusiles de asalto ya habían perturbado a su congregación al irrumpir en su iglesia en mitad de un oficio religioso.
Pasó los dos años siguientes reconstruyendo su vida en otra parte de Ucrania, lejos del control de Moscú, pero no le eran ajenas las historias sobre cómo el Kremlin confiscaba viviendas ubicadas en zonas ocupadas y las redistribuía entre ciudadanos rusos.
Por eso, la llamada que recibió sobre su propia casa a finales de 2024 apenas lo sorprendió. Según contó, en cuestión de meses su amigo fue desalojado y la vivienda, en cuya renovación había trabajado con sus propias manos durante más de 20 años, dejó de pertenecerle.
Ihor Ivashchuk
Ihor Ivashchuk le habla a su congregación antes de dejar Melitópol.
Ihor Ivashchuk
Un soldado ruso interrumpe una ceremonia en la Iglesia de la Gracia.
La historia de Ivashchuk es solo una entre miles en la Ucrania ocupada, donde Moscú ha instalado funcionarios para administrar las zonas que controla en cuatro regiones anexadas ilegalmente: Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.
Una investigación de la BBC examinó cientos de registros y concluyó que 34.002 propiedades pertenecientes a ciudadanos ucranianos, entre ellas apartamentos, viviendas y casas de vacaciones, han sido confiscadas o identificadas para su futura confiscación desde 2024 con el fin de entregarlas a titulares de pasaportes rusos. En algunos casos, estas viviendas pueden alquilarse temporalmente a funcionarios locales, como jueces, militares y empleados estatales. Las autoridades impuestas por Moscú también han puesto en su punto de mira miles de negocios, como oficinas y hoteles, aunque estos no se incluyen en el recuento realizado por la BBC.
Los ciudadanos ucranianos rara vez reciben una notificación cuando sus viviendas están siendo confiscadas. Normalmente, estas son identificadas porque la propiedad no está registrada ante las autoridades rusas. En consecuencia, las personas afectadas deben revisar registros en línea de inmuebles que los funcionarios rusos han declarado “sin propietario” o “potencialmente sin propietario” para comprobar si sus bienes figuran en las listas.
Los ciudadanos ucranianos desplazados por los combates deben obtener pasaportes rusos, regresar personalmente a las regiones ocupadas en un plazo de 30 días y arriesgarse a ser detenidos al atravesar un exhaustivo proceso de control de seguridad en el aeropuerto de Moscú si quieren evitar que sus propiedades pasen a manos del Estado ruso.





La BBC identificó por primera vez estas acciones en Mariúpol el año pasado, donde se detectaron al menos 5.700 viviendas confiscadas.

Pero desde entonces el presidente Vladimir Putin firmó una ley que formalizó el procedimiento en las cuatro regiones anexadas ilegalmente.

Documentos oficiales publicados en internet por las autoridades rusas instaladas, muestran miles de propiedades que han sido identificadas para ser tomadas.

Entre las propiedades que identificamos habían casas que estaban cerca del frente de combate, algunas de las cuales estaban destruidas por el conflicto.
Entre las propiedades afectadas se encuentra una casa familiar en las afueras de Mariúpol. La hija del propietario, a quien llamaremos Ivanna para proteger a los familiares que aún viven en la Ucrania ocupada, explicó a la BBC que su padre dedicó 15 años a construirla como refugio para su madre tras ser diagnosticada de cáncer.
“El médico dijo que ya no podía respirar el aire de Mariúpol, así que necesitaba trasladarse a algún lugar cerca del bosque”, contó Ivanna. “Cuando terminamos la casa, mamá falleció. Pero aún así, siguió siendo nuestra casa familiar”.
La familia de Ivanna huyó de Mariúpol poco después del inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, pero sus abuelos permanecieron en la vivienda. Sin embargo, en abril, funcionarios de la ocupación acudieron a la puerta para informarles de que la casa había sido identificada para su confiscación. BBC Verify ha visto fotografías del inmueble, pero ha decidido no publicarlas para proteger a la familia.
“Es una casa que se construyó para mi madre, donde ella vivió, y es el lugar de nuestros recuerdos. De mi infancia… de los momentos compartidos en familia”, dijo Ivanna. “Simplemente no puedo imaginar que otra persona viva allí”.

La historia de Ivanna se repite por toda la Ucrania ocupada. Este apartamento fue identificado por las autoridades locales en Mariúpol como “sin propietario”.
Este es uno de los 61 apartamentos de este edificio que las autoridades rusas instaladas quieren confiscar como propiedad del Estado.
Y forma parte de los 393 apartamentos de 17 bloques residenciales de esta zona que, según documentos oficiales publicados en línea, podrían ser confiscados.
Un portavoz de la embajada rusa en Londres afirmó que estas medidas “establecen procedimientos para la gestión de propiedades residenciales cuyos propietarios no pueden ser identificados o contactados, al tiempo que prevén compensación en caso de que los propietarios legítimos se presenten posteriormente”.
La confiscación de viviendas ucranianas se ha puesto en marcha al mismo tiempo que se han renombrado calles históricas en honor a figuras de la era soviética, mientras que el uso del idioma ucraniano ha sido, en la práctica, prohibido en las escuelas por las autoridades de ocupación.
Ni siquiera la iglesia donde predicaba Ivashchuk, una congregación evangélica llamada Iglesia de la Gracia, se ha librado. El edificio ornamentado ha sido transformado en una sede del Ministerio de Cultura de Rusia, y su exterior ha sido repintado y decorado con grandes murales de soldados rusos.
Iglesia de Gracia
La iglesia de Gracia antes de la invasión a Ucrania en 2022. El predio tenía paredes blancas y una cruz visible en el tejado.
Iglesia de Gracia
La iglesia de Gracia después de ser transformada en una unidad del Ministerio de Cultura de Rusia. Murales de cuatro soldados cubren las paredes. La cruz fue removida.
Jaroslava Barbieri, investigadora asociada de Chatham House, afirmó que esta estrategia rusa de “ingeniería demográfica” está diseñada para transformar tanto la estructura social como la política de las regiones ocupadas, “haciendo que su futura reintegración a Ucrania resulte políticamente indeseable y, en la práctica, difícil de revertir”.
Y añadió: “En el ámbito interno, ayuda a consolidar la narrativa imperial del Kremlin según la cual la ampliación de la Federación Rusa para incluir estos territorios, a los que a menudo se denomina en ruso ‘nuevas regiones’, es un hecho consumado y una fuerza positiva”.
La embajada rusa negó esta interpretación y, en cambio, acusó al gobierno ucraniano de la “marginación sistemática del idioma ruso, la erosión de los derechos de las comunidades rusohablantes y los intentos de borrar su identidad cultural”, lo que, según afirmó, constituye la “causa fundamental” de la guerra.
La ley de Putin se presenta como una forma de ofrecer alojamiento alternativo a las personas que viven en los territorios ocupados y cuyas viviendas han sido destruidas por los combates, pero la oferta solo se aplica a quienes han aceptado convertirse en ciudadanos rusos.

Algunos rusos que se han beneficiado del programa se sienten incómodos con la manera en que se otorgan las residencias. Chats muestran que algunos residentes tratan de averiguar si los apartamentos que les fueron otorgados realmente no tenían dueño.
![Una conversación por chat con el mensaje "[oculto], apartamento. [oculto] - buscando al propietario. Por favor contáctenos. El apartamento fue entregado como compensación.](https://ichef.bbc.co.uk/images/ic/raw/p0p3pm8z.jpg?v=4&mobile-current)
El gobierno ucraniano cuenta con su propio programa de compensación para las personas desplazadas por el conflicto, incluidas aquellas cuyas viviendas han sido confiscadas. No obstante, algunos de los ucranianos que hablaron con la BBC afirmaron haber tenido dificultades para encontrar una nueva vivienda dentro de un sistema lento que trata de reubicar a millones de personas obligadas a abandonar sus hogares.
Myla, cuyo nombre completo no se revela por razones de seguridad, es originaria de Mariúpol pero actualmente vive en otra parte de Europa. Presentó pruebas al gobierno ucraniano sobre los daños sufridos por su apartamento, pero asegura que no ha recibido ninguna respuesta de las autoridades. Añadió que, aunque algunos donantes ucranianos adinerados han compensado por separado a ciertos combatientes heridos, su familia no reúne los requisitos para acceder a esas ayudas.
“Me he dado cuenta de que, probablemente, nadie me va a compensar por nada”, dijo Myla. “No somos personas sin hogar. Somos personas que quieren vivir en Ucrania, reconstruirla y seguir adelante, pero no tenemos adónde regresar”.
Ivanna no sabe cuál es actualmente la situación de su vivienda. Pero, estando a miles de kilómetros de Ucrania, teme que haya pocas esperanzas de volver a verla.
“No creo que, si finalmente se quedan con la casa… en las condiciones en las que vivimos ahora, sea posible recuperarla”, afirmó, resignada a la realidad de que, a menos que Ucrania consiga recuperar grandes extensiones de territorio capturado por Rusia, la casa de su infancia estará prácticamente perdida.
Mientras tanto, Ivashchuk tampoco sabe quién vive ahora en su hogar. Explicó que se siente dividido respecto a la experiencia de haber perdido su casa. Como cristiano, dijo que para él era importante poder perdonar al hombre que reclamó su vivienda y expulsó a su amigo.
Pero también cuestionó el deseo de alguien de “mejorar su propia situación a costa de otra persona”, algo que calificó de “ilegalidad”.
“Para mí, como creyente, eso es un pecado”.
Nota metodológica
La BBC identificó 34.002 direcciones únicas tras analizar 516 listas públicas de “propiedades sin propietario” publicadas en sitios web oficiales de los territorios ocupados. Del total, 14.308 se encontraban en Mariúpol y 19.694 en otras partes de los territorios ocupados.
La BBC eliminó de su recuento las direcciones no residenciales y posteriormente estandarizó el formato de las restantes. El objetivo era garantizar que cada vivienda individual se contabilizara una sola vez, incluso si aparecía en varias etapas del proceso.
También excluyó cualquier vivienda que más tarde figurara como excepción por parte de las autoridades locales, ya que esto suele indicar que el propietario había logrado demostrar personalmente sus derechos sobre la propiedad.
Diseñado por
Mesut Ersoz, Mark Edwards, Mark Bryson, Erwan Rivault y Jess Carr
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