
Los pagos de intereses derivados de la deuda pública de República Dominicana ya superan el 4% del producto interno bruto (PIB), en un entorno donde el déficit fiscal se mantiene alrededor del 3%. Así lo precisó William Foster, vicepresidente senior de riesgo soberano en Moody’s Ratings, durante el foro Inside República Dominicana 2026 realizado en Santo Domingo.
El especialista advirtió que este escenario fiscal, marcado por presiones y una proyección de consolidación fiscal gradual, enfrenta obstáculos estructurales que elevan la necesidad de una reforma fiscal significativa, informó el medio económico dominicano elDinero.
Foster explicó que la falta de reformas estructurales en los ingresos del Estado dificultará lograr mejoras sustanciales en las métricas fiscales en el corto y mediano plazo. Detalló que “los pagos de intereses han aumentado de forma importante y ahora están alrededor de 4% del PIB”. Advirtió, además, que sin intervenciones de fondo este nivel podría mantenerse elevado en los próximos años, informó el medio.
Al analizar las causas de este deterioro, Foster remarcó que el principal desafío fiscal reside en una baja recaudación estructural. Indicó que República Dominicana exhibe “uno de los niveles de ingresos fiscales más bajos entre países de ingresos medios”, situación que restringe la capacidad nacional para cerrar su déficit presupuestario y fortalecer su perfil crediticio.

Factores internacionales y presión sobre las cuentas fiscales
En el contexto externo, Foster resaltó la influencia de factores internacionales y su potencial para agravar la situación fiscal. Precisó que el “entorno global con tasas más altas hace que el financiamiento sea más costoso y difícil de acceder”, afectando la inversión y el crecimiento económico. A esto se suma el riesgo derivado de la dependencia de importaciones energéticas: “El aumento de los precios de la energía puede trasladarse directamente a las cuentas fiscales”, apuntó Foster. Un alza prolongada de los precios internacionales de energía podría generar mayores déficits fiscales y elevar las presiones económicas internas, dice en la publicación.
Foster destacó la existencia de reservas internacionales elevadas como un factor que puede amortiguar impactos externos. Sin embargo, advirtió que este “colchón” no resuelve los problemas de fondo vinculados a los bajos ingresos fiscales y el creciente costo de la deuda.
En el análisis de la agencia, subrayó que la consolidación fiscal gradual resulta insuficiente si no se acompaña de una reestructuración de los ingresos nacionales. Insistió: “La clave está en aumentar los ingresos sin afectar el crecimiento”, y remarcó que este progreso será determinante para mejorar la calificación crediticia de República Dominicana, según publicó elDinero.
En febrero, Moody’s aumentó la nota crediticia de República Dominicana, debido al aumento de la inversión pública y el control del déficit fiscal, tras el cierre fiscal de 2025. Este reconocimiento refuerza la posición del país como destino atractivo para inversiones en el Caribe y Centroamérica y atribuye el ascenso de calificación a la gestión ordenada de las finanzas y la orientación estratégica del gasto gubernamental.
En cifras, el déficit fiscal de 2025 alcanzó 3.45% del producto interno bruto, mientras que la deuda pública fue de 47.9% del PIB, según datos del Ministerio de Hacienda y Economía citados por Infobae. Estas cifras, junto con la expansión del gasto de capital en un 11% respecto a 2024 y el superávit de ingresos tributarios, fueron esenciales para sostener el ritmo de inversión pública sin vulnerar la disciplina macroeconómica ni los estándares de la Ley de Responsabilidad Fiscal de 2024.

El analista soberano de Moody’s Ratings, Bill Foster, identificó como principal reto para la República Dominicana la necesidad de reducir el peso de la deuda pública respecto al producto interno bruto (PIB) si el país aspira a alcanzar el grado de inversión en los próximos años, explica una nota publicada por Diario Libre.
La meta exige un plan sostenido de reformas fiscales y una reducción de gastos estructurales, especialmente los vinculados al subsidio eléctrico, que en 2025 implicó un desembolso de 103.867,9 millones de pesos, detalla la información.
Para avanzar hacia la mejora de la calificación crediticia, Foster subrayó que el país debe fortalecer la institucionalidad y garantizar mayor independencia del Banco Central.
El analista de una de las principales agencias de calificación crediticia global indicó que una consolidación fiscal sostenida, acompañada de una reforma tributaria, es imprescindible para cumplir con los estándares internacionales que exigen las agencias calificadoras.
El proceso para que República Dominicana logre el grado de inversión incluye una serie de transformaciones económicas, fiscales e institucionales, destaca la información de Moddy´s citada por el medio local.
Según Foster, se trata de un objetivo que podría alcanzarse en un plazo aproximado de cinco años, siempre que se implementen los cambios demandados. Entre las prioridades figura la mejora en la calidad de las instituciones y la política pública, así como una mayor disciplina en el manejo de la deuda y la relación entre intereses y recaudación fiscal.
Calificación crediticia y perspectivas de crecimiento
Actualmente, la economía dominicana se encuentra a dos escalones del grado de inversión, tras la mejora de la calificación por parte de Moody’s Ratings de “Ba3+” a “Ba2” con perspectiva estable a mediados del año anterior.
Para sostener el crecimiento proyectado del PIB en torno al 5 % anual, se requerirán reformas adicionales en sectores clave como la infraestructura, el turismo y la diversificación económica.

René Medrano, ejecutivo de Moody’s para Centroamérica y citado también por Diario Libre, valoró el desempeño de la banca dominicana y destacó indicadores robustos en calidad de activos, baja morosidad, buena rentabilidad, capitalización y liquidez.
El analista económico añadió que el entorno operativo en República Dominicana es uno de los más sólidos en la región, aunque señaló que persiste el desafío de aumentar la inclusión financiera, dado que una parte considerable de la población aún no accede al sistema bancario.
Para que República Dominicana obtenga el grado de inversión, el país debe ejecutar una reforma fiscal que incremente los ingresos, reduzca subsidios y mantenga una senda clara de consolidación fiscal.
De igual manera, será crucial continuar mejorando la institucionalidad y diversificando la economía, lo que podría consolidarse en el mediano plazo si se cumplen las recomendaciones de los analistas de Moody’s.
Estas conclusiones se emitieron durante la conferencia anual Inside Latam República Dominicana 2026, donde los representantes de la calificadora Moody´s destacaron tanto los avances como los retos que enfrenta la nación en materia económica y financiera.
Moody’s es una agencia de calificación crediticia global que evalúa la solvencia financiera de empresas, gobiernos y bancos. Asigna calificaciones de riesgo a sus bonos y deuda, ayudando a los inversores a determinar la probabilidad de impago de los países.
La banca dominicana se coloca como la segunda mejor en reputación entre los sistemas financieros de Latinoamérica y Estados Unidos, tras la difusión de los resultados del estudio RepCore Banca 2026.
El trabajo, elaborado por Reputation Lab y presentado junto a la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), evaluó la percepción de más de 27,600 usuarios en un total de 19 países sobre 137 diferentes entidades bancarias.
El modelo RepCore 2026 planteó que un incremento de cinco puntos en el índice de reputación genera un aumento de 4.3 puntos en la intención de recomendación de los clientes, una dinámica que indica el valor estratégico de la reputación en el sistema bancario dominicano.
La investigación, desarrollada entre febrero y principios de marzo del año 2026, subrayó que el 45.1% de la reputación de la banca local obedece a criterios de compromiso social e integridad. Estos valores intangibles son incluso más importantes que los rendimientos financieros y los productos, de acuerdo con el estudio.
La especialista Natalia Arenzana, de Reputation Lab, menciona que estos factores continúan siendo determinantes en la construcción de la reputación.
La tendencia positiva se refleja en tres áreas donde el sistema dominicano supera la media de la región: mayor disposición de los clientes a recomendar servicios, interés en trabajar en estas entidades y alta aceptación de su presencia institucional en la comunidad, según el análisis presentado.
“Este resultado refleja el trabajo sostenido del sector. Y una conversación que apenas comienza”, expresó ABA por medio de redes sociales.
Es así como la República Dominicana se consolida como uno de los referentes regionales en reputación bancaria. El país caribeño ocupa la segunda posición entre 19 mercados evaluados, con una puntuación de 52.7, solo por detrás de Honduras, que lidera el listado con 53.2.
Por su parte, Nicaragua, Guatemala y El Salvador completan los primeros cinco lugares del listado, con puntuaciones de 52.6, 52.0 y 50.7 respectivamente. EE.UU. figura en el séptimo puesto con un total de 49.9.
El informe reveló que más de 27,600 usuarios de 19 países valoraron la reputación de 137 bancos, posicionando al sector dominicano en el segundo lugar de la región.
El estudio utiliza una escala moderada de 45 a 55 puntos para medir la percepción de la banca en cada país.
Liderazgo, ética y proyección internacional: los ejes de la banca dominicana
El informe ha identificado cuatro atributos clave en la consolidación de la reputación bancaria: liderazgo institucional, reconocimiento internacional, percepción de integridad y una trayectoria histórica que inspira confianza.
Los organizadores del estudio indicaron que el público asocia a los bancos dominicanos con líderes respetados y un comportamiento ético percibido como diferencial, aspectos que otorgan al sector un perfil distintivo en el mapa financiero regional y estadounidense.
El impacto reputacional trasciende la imagen, y se traduce en consecuencias concretas para la operación y la competitividad internacional del sector financiero dominicano.
El informe reveló que más de 27,600 usuarios de 19 países valoraron la reputación de 137 bancos, posicionando al sector dominicano en el segundo lugar de la región.
Los bancos fueron consultados específicamente sobre la percepción de su integridad, liderazgo y trayectoria, siendo estos factores clave en la evaluación global.
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