
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este viernes negociar un acuerdo de cese al fuego con Irán, mientras envía más Marines al Medio Oriente, en una posible señal de una operación terrestre inminente. Trump insistió desde la Casa Blanca en que Washington mantiene la ventaja en el conflicto, iniciado hace tres semanas, a pesar de que Teherán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, situación que ha provocado un aumento abrupto en los precios internacionales del petróleo.
“No quiero hacer un cese al fuego. Uno no negocia una tregua cuando está literalmente aniquilando al otro lado”, afirmó Trump ante la prensa, junto al secretario de Estado Marco Rubio.
En una publicación que publicó poco después en redes sociales, Trump dijo que Estados Unidos está cerca de alcanzar sus objetivos en la guerra: “Estamos muy cerca de alcanzar nuestros objetivos a medida que consideramos la posibilidad de reducir drásticamente nuestras Fuerzas Armadas”.
Por otro lado, el mandatario evitó confirmar si contempla ocupar o bloquear la isla iraní de Kharg, punto estratégico para las exportaciones de crudo, aunque medios estadounidenses informaron que se han desplegado entre 2.200 y 2.500 Marines del grupo anfibio USS Boxer y la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines, ambos con base en California, hacia la región.
Las fuerzas estadounidenses atacaron Kharg el viernes, destruyendo todos los objetivos militares en la isla según Trump, aunque hasta ahora se han abstenido de dañar la infraestructura petrolera. Washington advirtió previamente que podría “neutralizar” el centro petrolero si el presidente así lo ordena. El aumento del precio del petróleo ha generado presión sobre Trump para buscar el fin de la guerra, ante el temor de los republicanos a un impacto electoral negativo en los comicios legislativos de noviembre. El presidente, sin embargo, reiteró que no planea enviar tropas terrestres estadounidenses a Irán.
Trump criticó con dureza la falta de apoyo de los aliados de la OTAN, a quienes calificó públicamente de “cobardes” por no respaldar sus demandas para asegurar el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de crudo en tiempos de paz. En su red social Truth Social, Trump subrayó: “Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel”.
El mandatario también expresó su sorpresa por la lentitud del Reino Unido al brindar apoyo, a pesar de considerarlo el “primer aliado” de Estados Unidos. La reacción de Trump se produjo tras la autorización del primer ministro británico, Keir Starmer, para que las fuerzas estadounidenses utilicen bases como RAF Fairford y Diego García en operaciones defensivas relacionadas con el conflicto, aunque Londres remarcó que esto no implica una participación directa en los combates. Se informó que Estados Unidos podrá desplegar y operar desde esas instalaciones para interceptar amenazas iraníes en el golfo Pérsico.
En los últimos días, Trump reiteró su descontento por la negativa de sus aliados europeos de la OTAN y de China a intervenir para desbloquear Ormuz. El presidente sostuvo que, pese a la falta de apoyo internacional, confía en que el paso marítimo se reabrirá eventualmente por sí mismo. Trump respaldó a los legisladores republicanos que proponen la retirada de las bases estadounidenses en España y otros países de la OTAN, al considerar insuficiente su colaboración en la seguridad del estrecho.
El presidente justificó la continuidad de la operación militar conjunta con Israel, asegurando que “está yendo extremadamente bien”. Añadió que buscan dialogar con Irán, pero consideró inviable cualquier negociación debido a la muerte de la antigua máxima autoridad iraní y otros altos dirigentes de ese país. Ante la posibilidad de ocupar instalaciones energéticas iraníes, Trump evitó ofrecer detalles: “Puede que tenga un plan o puede que no, pero nunca lo diría a un periodista”, declaró.
Trump ha rechazado consistentemente la posibilidad de un cese de hostilidades, señalando que no procede cuando, según sus palabras, se está “aniquilando” al adversario. El mandatario ha culpado al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz por el alza del precio del petróleo, mientras los principales aliados occidentales, incluidos Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, han manifestado disposición a “contribuir en esfuerzos apropiados”, pero sin comprometerse a una acción militar directa.
El despliegue de Marines estadounidenses en la región se ha confirmado como parte de operaciones navales rutinarias, según el Cuerpo de Marines y la 3ª Flota de Estados Unidos. No obstante, los movimientos han sido interpretados como una preparación para posibles acciones adicionales en el marco del conflicto con Irán.
(Con información de AFP, EFE y Bloomberg)
Con o sin ayuda. Donald Trump lo ha dejado claro: quiere liberar el estrecho de Ormuz. El presidente de Estados Unidos ha llamado este viernes “cobardes” a los países de la OTAN por no colaborar en esta misión. Y tras esta presión, ha llegado la respuesta de Reino Unido. El Gobierno británico ha confirmado que Estados Unidos puede utilizar sus bases militares para “operaciones defensivas estadounidenses” con el fin de neutralizar “las capacidades que se utilizan para atacar buques en el estrecho de Ormuz”.
Esta decisión, que se ha tomado tras una reunión de los ministros, no quiere decir que el país vaya a participar directamente en el conflicto, ha querido recalcar Downing Street en un comunicado; además, insiste en que sus principios ante el conflicto “siguen siendo los mismos”. “Los ministros confirmaron que el acuerdo por el que Estados Unidos utiliza bases británicas en el marco de la autodefensa colectiva de la región incluye operaciones defensivas estadounidenses destinadas a neutralizar las instalaciones y capacidades de misiles que se están utilizando para atacar buques en el estrecho de Ormuz”, indica el texto.
La autorización para el uso de las bases británicas para las operaciones destinadas a proteger el estrecho de Ormuz representa una victoria parcial para Donald Trump. Desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio, incluso antes, el presidente estadounidense ha criticado al Gobierno británico y cargado duramente contra el primer ministro Keir Starmer, de quien decía que “no es Winston Churchill” y que un país que Estados Unidos alguna vez consideró “el Rolls Royce de los aliados” ahora resultaba decepcionante.
Este anuncio puede interpretarse como una concesión de Reino Unido a las exigencias de Trump, especialmente después de que se haya puesto en tela de juicio la solidez de la alianza entre ambos países. Sin embargo, no es exactamente lo que ha exigido Trump, que desde que comenzaron los ataques en Irán —la llamada Operación Furia Épica— ha instado a los aliados de Estados Unidos, incluido el Reino Unido, a que hagan más para escoltar a los buques que transitan por el estrecho.
Hace tan solo cuatro días, Starmer aseguraba que su Ejecutivo estaba trabajando junto a sus aliados para llevar a cabo un “plan colectivo viable” que reabriera el estrecho de Ormuz. No obstante, se negaba a enviar buques de guerra pese a las presiones de Donald Trump. A principios de esta semana, Starmer remarcaba en rueda de prensa que evitaría que Reino Unido se involucre en una escalada bélica mayor.
La importancia del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial. Por él pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. En su parte más angosta, tiene solo unos 33 km de ancho, y las rutas de navegación son aún más estrechas. Esto lo convierte en un lugar vulnerable: cualquier conflicto o accidente puede interrumpir el tráfico fácilmente. Si algo ocurre allí, afecta rápidamente a los precios, la economía y la estabilidad internacional.
Su bloqueo —como el que actualmente ejerce Irán— ha provocado ya subidas en los precios de la energía y el temor a una crisis económica global. En este contexto, Donald Trump ha amenazado con una respuesta militar si Teherán no reabre la ruta, al considerar que interrumpir el flujo de petróleo supone un riesgo estratégico mundial y una presión directa sobre los aliados occidentales. Según sus propias advertencias, cualquier intento de cerrar el estrecho sería respondido con una fuerza “mucho mayor”. El control de este estrecho es por motivos económicos, pero también por una cuestión de poder geopolítico y militar.
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