
En la imagen, proporcionada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, un bombardero B-52H Stratofortress vuela con aviones F-35B Lightning II de la Infantería de Marina en el área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos, el 15 de octubre de 2025 (Fuerza Aérea de Estados Unidos vía AP)
Ocho buques de guerra, cazas F-35 y más de 6.000 efectivos transformaron el Caribe en escenario de poder. Washington habla de lucha contra el narcoterrorismo y Caracas sostiene que es una amenaza a su soberanía
Una fuerza militar estadounidense sin precedentes se ha desplegado en el mar Caribe y frente a la costa de Venezuela, como parte de una ofensiva contra el narcoterrorismo que ha intensificado las tensiones entre Washington y Caracas. El gobierno presidido por Donald Trump ordenó el traslado de buques de guerra, aviones de combate y tropas a la región, bajo el argumento de contrarrestar amenazas emanadas del territorio venezolano y atribuidas al dictador bolivariano Nicolás Maduro.
La Marina de Estados Unidos tiene actualmente ocho buques de guerra en la zona, entre ellos tres destructores, tres barcos de asalto anfibio, un crucero y un buque de combate litoral adaptado para operaciones en aguas costeras. Estos barcos de asalto anfibio conforman un grupo de preparación expedicionaria, transportando una fuerza significativa de Marines junto con helicópteros de la Marina, aviones Osprey de rotor basculante y jets Harrier capaces de realizar despliegues rápidos y ataques a objetivos tanto terrestres como marítimos.
A pesar de la falta de cifras oficiales por parte de las autoridades estadounidenses, se sabe que los destructores y cruceros navegan con misiles de crucero Tomahawk, proyectiles con alcance de varios cientos de kilómetros.
Un submarino de la Marina estadounidense, el USS Newport News, también patrulla la región, preparado para operaciones similares.
Junto a la presencia naval, la aviación militar aporta un contingente de avanzada: un escuadrón de jets F-35B Lightning II fue avistado en Puerto Rico a mediados de septiembre, y drones MQ-9 Reaper de la Fuerza Aérea —capaces de transportar hasta ocho misiles guiados por láser y operar a largas distancias— han sido detectados por satélites y observadores militares en la zona.
Además, aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon operan desde la región caribeña, reforzando la vigilancia aérea. El ejército estadounidense publicó este mes imágenes de un AC-130J Ghostrider estacionado en Puerto Rico, una aeronave diseñada para ataques de precisión con artillería pesada. En paralelo, la Fuerza Aérea estadounidense desplegó bombarderos B-52 Stratofortress sobre el Caribe, en lo que el Pentágono calificó como una “demostración de ataque de bombarderos”.
El número total de marineros y Marines desplegados supera los 6.000, de acuerdo a estimaciones oficiales. Sin embargo, no hay información precisa sobre la cantidad de drones, aviones o personal terrestre que complementa la operación, lo que deja en incógnita el alcance real del contingente militar.

Este aumento de presencia militar coincide con recientes declaraciones del presidente Trump, quien aseguró durante una rueda de prensa que el dictador venezolano Nicolás Maduro “no quiere joder con Estados Unidos”. El comentario tuvo lugar tras un ataque en el Caribe contra un presunto submarino de narcotraficantes, que dejó dos muertos y motivó el rescate y retención de dos supervivientes en un barco de la Armada estadounidense.
Trump calificó la campaña como una respuesta a una supuesta amenaza narcoterrorista vinculada a Maduro, afirmando ante la prensa internacional que el líder venezolano habría ofrecido “todo”, incluyendo los recursos naturales del país, para asegurar un acuerdo con Washington. La Casa Blanca no brindó detalles adicionales sobre posibles negociaciones, y el Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió de inmediato a las consultas de los medios.
Además, la tensión se agravó tras la revelación, por parte de Trump, de que había autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela. Maduro rechazó tajantemente las acusaciones, denunciando los recientes ataques a embarcaciones como un pretexto para violar la soberanía venezolana y el derecho internacional.
Por otra parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió sobre los riesgos de una “intervención extranjera” en América Latina, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos y Venezuela. Durante la entrega de cartas credenciales a embajadores extranjeros en Brasilia, Lula subrayó la prioridad de mantener la región como zona de paz y expresó preocupación por la “creciente polarización e inestabilidad”.
Desde hace meses, la administración Trump sostiene que el despliegue militar es parte de la lucha contra el tráfico de drogas. Según cifras difundidas, Estados Unidos ha destruido varias “narcolanchas” cerca de las costas venezolanas, resultando en al menos 27 muertos. Al mismo tiempo, el régimen de Maduro lanzó ejercicios militares por diversas regiones del país como respuesta al potencial riesgo de una intervención militar extranjera.
(Con información de AP, EP y Reuters)
Acciones encubiertas de EE. UU. “violan la soberanía de Venezuela”, según expertos de la ONU
Acciones de Estados Unidos generan tensión en la región del Caribe

Expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas advirtieron el martes que las acciones encubiertas y las amenazas de Estados Unidos de usar la fuerza armada contra Caracas “violan la soberanía de Venezuela y la Carta de la ONU“.
“Estas acciones también violan las obligaciones internacionales fundamentales de no intervenir en los asuntos internos ni amenazar con usar la fuerza armada contra otro país”, declararon tres expertos independientes de la ONU en un comunicado.
También advirtieron que “estas acciones constituyen una escalada extremadamente peligrosa con graves implicaciones para la paz y la seguridad en la región del Caribe“.
- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, libra una campaña militar sin precedentes que, según él, tiene como objetivo frenar el flujo de drogas desde América Latina hacia Estados Unidos.
Al menos seis embarcaciones, la mayoría lanchas rápidas, han sido blanco de ataques estadounidenses en el Caribe desde septiembre, pero Washington no ha aportado pruebas de que las personas fallecidas, al menos 27 hasta la fecha, fueran narcotraficantes.
“Incluso si tales acusaciones estuvieran fundamentadas, el uso de fuerza letal en aguas internacionales sin una base jurídica adecuada viola el derecho internacional del mar y constituye ejecuciones extrajudiciales“, afirmaron los expertos, quienes fueron mandatados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pero no hablan en nombre de las Naciones Unidas.
Legítima defensa
Al mismo tiempo, afirmaron que grupos como el Tren de Aragua, al que Trump califica de organización “terrorista”, no están atacando a Estados Unidos, lo que significa que, según el derecho internacional, Washington no puede invocar el derecho a la legítima defensa.
“Los preparativos para una acción militar encubierta o directa contra otro Estado soberano constituyen una violación aún más grave de la Carta de las Naciones Unidas“, dijeron los expertos, incluidos los relatores especiales sobre ejecuciones extrajudiciales y sobre la protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo.
Trump dijo que autorizó operaciones encubiertas de la CIA contra Venezuela, pero no las detalló.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirma que Washington está conspirando para derrocarlo.
“La larga historia de intervenciones externas en América Latina no debe repetirse”, afirmaron los expertos.
“La comunidad internacional debe mantenerse firme en la defensa del Estado de derecho, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos”.
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