
El presidente francés, Emmanuel Macron, durante una rueda de prensa en Toulon, la semana pasada.
El presidente francés alcanza su mínimo nivel de respaldo popular desde la crisis de los ‘chalecos amarillos’ en 2017, con sólo el 15%
Emmanuel Macron ha propuesto ensanchar la coalición de Gobierno de centro-derecha para dar cabida al Partido Socialista y conjurar la actual crisis política sin tener que convocar nuevas elecciones anticipadas. El presidente francés, que ha alcanzado un nuevo mínimo de respaldo popular por debajo incluso del registrado durante la crisis de los chalecos amarillos, invitó a los líderes de su frágil coalición a “trabajar con los socialistas” como la fórmula mágica para evitar el caos que podría apoderarse del país si el centrista François Bayrou pierde la moción de confianza el 8 de septiembre.
El Partido Socialista es hoy por hoy el cuarto grupo más numeroso de la Asamblea Nacional (con 66 de los 577 diputados). Su líder, Olivier Faure, anunció la semana pasada la “decisión irrevocable” de su partido de votar contra el Gobierno de Bayrou por considerar que su “presupuesto de recesión” (con recortes sociales de 43.800 millones de euros y la supresión de dos días festivos) se apoya exclusivamente “en el esfuerzo de los trabajadores”.
Faure ha cambiado, sin embargo, relativamente el tono en los últimos días y ha declarado “estar a la disposición del jefe de Estado en todo momento para debatir las condiciones en las que podríamos ocupar efectivamente puestos en el Gobierno”. El líder socialista se ha mostrado incluso dispuesto a tomar el relevo en Matignon (la sede oficial del primer ministro) en el caso de la previsible caída de François Bayrou.
El órdago de Macron a su propia coalición “para permanecer unidos y extender” su alcance ha creado, sin embargo, ya graves fricciones, especialmente en el flanco derecho que abanderan Los Republicanos. “¡Esa coalición será sin nosotros!”, fue la reacción de su líder y actual ministro de Interior, Bruno Retailleau. “No podemos tener un acuerdo de Gobierno con el Partido Socialista”, agregó por su parte el presidente del Senado, Gérard Larcher, otro destacado miembro del partido que abandera la derecha tradicional.
El guiño a los socialistas se interpreta como un último y desesperado intento de Macron para evitar la convocatoria de nuevas elecciones anticipadas, tras el caos propiciado por los comicios celebrados en julio de 2024 y que resultaron en la pérdida de la mayoría absoluta por parte de su coalición de fuerzas moderadas y en la creación de tres bloques prácticamente irreconciliables: la extrema derecha (encabezado por Agrupación Nacional, de Marine Le Pen), de extrema izquierda (en torno a Jean-Luc Mélenchon y La Francia Insumisa) y de partidos centristas (de Renacimiento, de Gabriel Attal, a Horizontes, de Édouard Philippe).
Macron se vio obligado a virar hacia la derecha y nombrar como primer ministro al veterano Michel Barnier, de Los Republicanos, que apenas duró tres meses en el puesto. El centrista François Bayrou tomó el relevo en diciembre y ha sobrevivido a ocho mociones de confianza, impulsadas sobre todo desde la izquierda.
El anuncio de Marine Le Pen anticipando la intención de su partido de votar esta vez contra Bayrou pueden propiciar su caída la próxima semana, en la que están también convocadas protestas populares contra los recortes presupuestarios impulsados por el primer ministro centrista. La crisis podría arrastrar a Macron, que ha defendido a capa y espada “el valiente y audaz presupuesto” para contener el déficit y la deuda pública.
Macron y Bayrou son desde hace meses la pareja ejecutiva más impopular de la Quinta República, y todo lo sucedido desde el anticipo del presupuesto a primeros de julio no ha servido más que para empeorar la imagen de ambos. Tan sólo el 15% de los franceses tienen a estas alturas “confianza” en Macron, según el barómetro de Le Figaro Magazine, que recuerda cómo se trata del nivel de apoyo popular más bajo incluso del que tenía durante la crisis de los chalecos amarillos.
Volcado en la proyección de su imagen de estadista en la escena internacional (el jueves dará un nuevo impulso en el Elíseo a la Coalición de Voluntarios en Ucrania), el presidente francés se enfrenta a la crisis más grave de credibilidad entre sus compatriotas y se ha visto obligado a responder en conferencia de prensa que no piensa dimitir y que pretende completar su mandato hasta la primavera de 2027.
Macron anunció que Europa está dispuesta a ofrecer garantías de seguridad a Ucrania en caso de un acuerdo de paz
El presidente de Francia aseguró que los países aliados están listos para actuar en favor de los ciudadanos ucranianos y advirtió que el obstáculo para una tregua sigue siendo “la sinceridad de Rusia”
El presidente francés Emmanuel Macron anunció este miércoles, durante una declaración en el Palacio del Elíseo junto a su homólogo ucraniano Volodimir Zelensky, que los países europeos están preparados para “brindar garantías de seguridad a Ucrania y a los ucranianos, el día en que se firme la paz”.
Según Macron, “Europa está a la altura, por primera vez con este nivel de compromiso e intensidad” respecto al apoyo a Ucrania en el conflicto iniciado por la invasión rusa en 2022. El presidente francés subrayó que la cuestión sigue siendo la “sinceridad de Rusia y sus compromisos sucesivos cuando propuso la paz a Estados Unidos”, en vísperas de una cumbre de la denominada “coalición de voluntarios” y de una conversación telefónica entre Zelensky y el presidente estadounidense Donald Trump.
Zelensky, durante su octava visita oficial al Elíseo desde el inicio de la guerra en 2022, afirmó que aún no percibe “señales” de que Rusia tenga intenciones de finalizar la invasión. “Desafortunadamente, aún no hemos visto señales por parte de Rusia que indiquen que desean poner fin a la guerra”, declaró el presidente de Ucrania. Mostró su confianza en que Europa y Estados Unidos ayudarán a autoridades de Kiev a “aumentar la presión sobre Rusia para avanzar hacia una solución diplomática”.
La coalición, copresidida por Macron y el primer ministro británico, Keir Starmer, agrupa a una treintena de países, principalmente europeos, como España, Alemania, Italia, además de otros no europeos como Canadá, Australia y Japón, dispuestos a apoyar al ejército ucraniano e incluso a desplegar fuerzas en Ucrania una vez que se logre un alto el fuego con Moscú. El objetivo, según los organizadores, es disuadir a Rusia de cualquier nueva agresión. No obstante, varios Estados europeos condicionan su participación a la obtención de garantías de seguridad por parte de Washington.
Macron precisó que “las contribuciones que se han preparado, documentado y confirmado esta tarde a nivel de los ministros de Defensa, de manera extremadamente confidencial, me permiten decir: ‘Ahí está, este trabajo preparatorio está terminado. Ahora será asumido políticamente’”. No detalló el contenido específico de las garantías de seguridad, aunque destacó el carácter intenso y reservado de los trabajos realizados por los ministerios de Defensa de los países implicados. “Estamos preparados para una paz justa, robusta”, subrayó Macron. Para el dirigente francés, la seguridad de los ucranianos “es también la de Europa y los europeos”.
Por su parte, Zelensky expresó “gran confianza” en el respaldo del grupo de países aliados y se mostró convencido de que se conseguirán garantías “sólidas”. “No sé cuándo llegarán los resultados, pero esas garantías son muy importantes. Los Estados Mayores y los Ejércitos trabajan. Creo que vamos a tener éxito en elaborar garantías sólidas”, afirmó el mandatario ucraniano, sin entrar en detalles sobre el acuerdo proyectado.
Entre los participantes en la reunión de la coalición de voluntarios en París figura el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, mientras que responsables como el canciller alemán, Friedrich Merz, participarán por videoconferencia.
Por otro lado, Donald Trump afirmó que planea mantener nuevas conversaciones sobre la guerra en Ucrania en los próximos días, después de que su cumbre de agosto con el presidente ruso Vladimir Putin en Alaska no registrara avances hacia la paz. Trump manifestó sentirse frustrado por la falta de progresos para detener la guerra, tras haber pronosticado inicialmente un rápido fin al conflicto tras su investidura en enero. La Casa Blanca confirmó que Trump y Zelensky sostendrían una conversación telefónica el jueves para analizar la situación.
(Con información de AFP, EFE, EP y Reuters)
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