
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se dirige a los periodistas durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 28 de agosto de 2025 (REUTERS/Jonathan Ernst)
La portavoz del mandatario estadounidense aseguró que muchos países latinoamericanos apoyan la iniciativa militar que incluye un gran despliegue de varios buques e infantes de marina en el Caribe para combatir el tráfico de drogas
La Casa Blanca reiteró este jueves que el dictador Nicolás Maduro es la cabeza de un cartel narcoterrorista y subrayó que muchos países latinoamericanos apoyan la iniciativa militar de EEUU, que incluye un gran despliegue de varios buques e infantes de marina en el Caribe, para combatir el tráfico de drogas en el que asegura que está involucrado el régimen chavista.
“Muchos países caribeños y de la región han aplaudido las operaciones y esfuerzos antidrogas de la administración, y el presidente (Donald Trump) está dispuesto a utilizar todos los recursos del poder estadounidense para detener la entrada de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”, dijo hoy en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
“Como he dicho antes desde este podio, el régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cártel del narcotráfico. Maduro no es un presidente legítimo. Es el líder fugitivo de este cártel. Ha sido acusado en Estados Unidos de tráfico de drogas a nuestro país”, añadió la portavoz.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró esta semana que la iniciativa de Washington cuenta con el apoyo de países como Argentina, Paraguay, Ecuador, Guyana o Trinidad y Tobago, y que sus Gobiernos han manifestado su disposición a colaborar en acciones conjuntas contra el narcotráfico.
Al ser preguntada sobre si el enorme volumen del despliegue apunta a la posibilidad de que Donald Trump esté considerando lanzar ataques contra instalaciones militares en territorio venezolano, Leavitt se limitó a señalar que no se adelantará “al presidente con respecto a ninguna acción militar”.
Más de 4.000 militares, entre ellos unos 2.000 marines, además de aviones, barcos y lanzamisiles, han sido movilizados por la Administración Trump para patrullar en las aguas cercanas a Venezuela y el Caribe para combatir a los carteles del narcotráfico.
El contingente incluye tres destructores (USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson), tres buques de transporte anfibio (USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale), el crucero lanzamisiles USS Lake Erie y el submarino de propulsión nuclear USS Newport News.
El secretario de Estado Marco Rubio apuntó a que el operativo se enmarca en los esfuerzos de Washington por combatir al Cartel de los Soles, una reconocida organización criminal compuesta por militares venezolanos que EEUU ha designado como grupo terrorista pero que diversos expertos consideran que opera como una entidad desestructurada.
El martes, el régimen chavista de Venezuela inició patrullaje intensivo con drones y buques de la Armada Nacional Bolivariana en aguas territoriales del Caribe.

El ministro de Defensa chavista Vladimir Padrino López informó en un video difundido en redes sociales que el despliegue venezolano contempla “recorridos fluviales con infantería de Marina en el noroeste del país, patrullas navales en el lago de Maracaibo, patrullas navales en el golfo de Venezuela y buques de mayor porte más arriba al norte en nuestras aguas territoriales”.
La medida venezolana llegó después de que las autoridades anunciaran el traslado de 15.000 efectivos militares a la frontera con Colombia como parte de las operaciones antidrogas, en el marco del refuerzo de la ‘Operación Relámpago del Catatumbo’. Este operativo prevé el desplazamiento de tropas a las zonas limítrofes y la activación de medios aéreos, incluyendo helicópteros, sistemas de escucha, inteligencia y plataformas de exploración, según precisó Padrino López.
El refuerzo de la presencia militar responde, según el régimen de Maduro, a una “escalada de acciones hostiles” por parte de Estados Unidos. La administración estadounidense, por su parte, sostiene que la movilización naval integra planes de lucha contra el narcotráfico internacional y en ningún momento ha mencionado la posibilidad de una invasión a Venezuela.
(Con información de EFE)
El régimen de Nicolás Maduro admitió que se prepara para “lo peor” ante el cerco naval de EEUU contra el narcotráfico
El llamado “número dos” del chavismo, Diosdado Cabello, reconoció que la cúpula oficialista intensificó sus preparativos internos para enfrentar la presión internacional contra las estructuras criminales que protegen al Cartel de los Soles
El régimen de Nicolás Maduro se declaró en “alerta máxima” tras el despliegue de buques y tropas de Estados Unidos en aguas del Caribe, en el marco de la operación contra el narcotráfico regional.
El llamado “número dos” del chavismo y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, admitió este miércoles que la cúpula oficialista intensifica sus preparativos internos para enfrentar “lo peor”, en referencia a la presión internacional contra las estructuras criminales que protegen al Cartel de los Soles.
“Nosotros no subestimamos ninguna amenaza. Tampoco la sobrestimamos y mucho menos la desestimamos (…). Nos preparamos para lo peor siempre”, insistió Cabello durante su programa de propaganda semanal Con el mazo dando, transmitido por la televisora estatal VTV
La declaración se enmarca en la respuesta del chavismo al despliegue naval ordenado por Washington para frenar las rutas de cocaína que salen desde Venezuela.
Cabello trató de mostrar respaldo interno al régimen celebrando la convocatoria de alistamiento en la Milicia Nacional Bolivariana. Según el dirigente, las jornadas fueron “históricas”.

“Se desbordó por todos lados (…) nadie fue obligado sino que acudió por voluntad propia a defender la Patria”, dijo.
En contraste, analistas y organizaciones opositoras han denunciado que estas convocatorias son parte de la maquinaria propagandística del chavismo, que busca proyectar una falsa imagen de legitimidad popular mientras el país sufre una de las peores crisis humanitarias de la región.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció que el reclutamiento continuará en más de mil puntos este fin de semana, en lo que el chavismo presenta como un mecanismo de “defensa” frente a Estados Unidos.
La dictadura de Nicolás Maduro elevó sus denuncias a la ONU, acusando a Washington de planear el envío de “un crucero lanzamisiles” y “un submarino nuclear de ataque rápido” hacia el Caribe. Caracas lo presentó como una “grave amenaza a la paz regional”, apelando al Tratado de Tlatelolco, que declara a América Latina como zona libre de armas nucleares.

Estas declaraciones forman parte del libreto habitual del chavismo: desviar la atención de los señalamientos directos de narcotráfico y violaciones de derechos humanos que pesan sobre Maduro y sus principales colaboradores.
Recompensas millonarias y acusaciones judiciales
Estados Unidos, por su parte, ha redoblado las sanciones y medidas judiciales contra la dictadura venezolana. La administración de Donald Trump duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Nicolás Maduro, acusado de dirigir un Estado criminal involucrado en el tráfico de cocaína y lavado de dinero.
El despliegue militar en el Caribe forma parte de una estrategia regional para desmantelar las redes del Cartel de los Soles, organización vinculada a altos mandos militares y políticos del chavismo, señalada por agencias internacionales como pieza clave del tráfico de drogas hacia Centroamérica y Estados Unidos.
En su espacio televisivo, Cabello también arremetió contra la oposición, en particular contra María Corina Machado, a quien acusó de “montar un relato” para minimizar las convocatorias militares.

“Mientras ellos sigan cayéndose a coba, nosotros seguiremos avanzando”, afirmó, en lo que constituye otra muestra del uso del aparato comunicacional del régimen para hostigar a sus críticos internos.
El endurecimiento del discurso chavista y la activación de la Milicia Bolivariana forman parte de una estrategia de propaganda que intenta ocultar el creciente aislamiento del régimen en la comunidad internacional.
Mientras Cabello promete “prepararse para lo peor”, los señalamientos por narcotráfico, represión y violaciones sistemáticas de derechos humanos mantienen a Maduro y su círculo bajo un cerco cada vez más estrecho.
(Con información de EFE)
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