September 26, 2026

China y EE. UU. establecen un ‘teléfono rojo’ sobre IA/ Ni una palabra sobre Taiwan en publico

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Xi Jinping al despedirse junto a Trump

Xi Jinping y Donald Trump durante su visita al Archivo Nacional.Imagen: Julia Demaree Nikhinson/AP Photo/dpa/picture alliance

Noticias DW

26 de septiembre, 2026

Washington y Pekín tendrán un “canal de comunicación” específico para abordar emergencias relacionadas con la inteligencia artificial (IA), a la que rebautizan como ‘super intelligence’ y acuerdan dialogar sobre el tema.

China y Estados Unidos acordaron establecer un canal de diálogo sobre “superinteligencia” para intercambiar puntos de vista sobre los riesgos y beneficios de la inteligencia artificial, un terreno donde ambas potencias mantienen una competencia estratégica. Según un comunicado de la Casa Blanca publicado este viernes (25.09.2026) sobre los acuerdos alcanzados durante la visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Washington esta semana, el próximo intercambio del ‘Diálogo EE. UU.-China sobre Superinteligencia (SI)’ tendrá lugar en noviembre de 2026 y también acordaron establecer un canal de comunicación bilateral para incidentes.

De acuerdo con el texto, ambos países pactaron referirse a esta tecnología emergente como “superinteligencia”, la fórmula con la que Trump rebautizó en su discurso ante la Asamblea General de la ONU a la inteligencia artificial. La IA ganó peso en la reunión entre ambos mandatarios después de que Trump haya desoído las advertencias de los líderes del sector para regularla por temor a que China sobrepase a Estados Unidos. Mientras el estadounidense dijo en redes sociales que esta tecnología debe “dejarse tal y como está”, Xi apostó durante la cita, como ya había hecho anteriormente, por garantizar que “permanezca bajo control humano y beneficie a la población”.

Otros acuerdos sobre carbón, aranceles y tierras raras

En el plano comercial, se pusieron en marcha el Consejo de Comercio EE. UU.-China y el Consejo de Inversión EE. UU.-China, constituidos durante la visita de Trump a Pekín en mayo de 2026, y se anunció que China importará al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón procedente de Estados Unidos en 2027 y de nuevo en 2028.

Asimismo, ambos países alcanzaron un consenso sobre recomendaciones para aplicar un trato arancelario más favorable a 30.000 millones de dólares en bienes no sensibles en cada dirección. Entre las exportaciones estadounidenses figuran productos agrícolas, madera o cosméticos y entre las importaciones, electrodomésticos o juguetes.

El archivero de los Estados Unidos, Bradford P. Wilson, guía al presidente estadounidense Donald Trump y al presidente chino Xi Jinping en un recorrido por los Archivos Nacionales en Washington D. C., Estados Unidos, el 25 de septiembre.
Durante la visita de ambos mandatarios a los Archivos Nacionales en Washington, los líderes examinaron la Declaración de Independencia, que cumple 250 años, y la Constitución de los Estados Unidos.Imagen: Kevin Lamarque/REUTERS

El comunicado también señala que ambas partes “seguirán trabajando” en las preocupaciones estadounidenses sobre las exportaciones chinas de tierras raras y minerales críticos a Estados Unidos, “con el objetivo de garantizar que los niveles de envío vuelvan a ser adecuados”.

Sin mención a Taiwán

El documento estadounidense, al igual que hicieron en público ambos mandatarios, no menciona a Taiwán, un asunto delicado para China sobre el que Xi presionó a Trump para que expresara un rechazo explícito a la independencia de la isla, cuya soberanía reclama Pekín, mientras el presidente estadounidense mantiene bloqueado un paquete de armamento defensivo para Taipéi que pretende utilizar como “moneda de cambio” en sus negociaciones.

El texto también recoge que Estados Unidos instó a Pekín a seguir luchando contra los precursores químicos del fentanilo y a aumentar la producción de productos petrolíferos para “estabilizar el suministro mundial”, mientras que Trump abogó por negociaciones trilaterales de control de armamento entre Estados Unidos, Rusia y China.

A pesar del énfasis en la pompa y la ceremonia durante la visita, el mensaje tanto de la parte estadounidense como de la china fue que la cumbre había contribuido a suavizar las tensiones entre las superpotencias rivales en torno a diversas cuestiones. Quizá el principal resultado de la visita se anunció incluso antes de producirse esta, con la extensión hasta enero de la tregua comercial. El anuncio de que ambos líderes continuarían su diálogo fue, tal vez, el resultado más importante para ambas partes de la reunión. Ambos mandatarios confirmaron que volverían a verse en la cumbre de la APEC en Shenzhen (China), en noviembre, y en el foro del G20 que se celebrará en diciembre en el complejo turístico de Trump en Doral (Miami).

lgc (efe, afp)

Xi y Trump: ni una palabra en público sobre Taiwán

Dang Yuan

Ante las cámaras, parecen buenos amigos. El presidente estadounidense ensalza su amistad con su par chino. Pero no dicen ni una palabra sobre Taiwán, aunque sí abordaron el tema, uno de los más espinosos, en privado.

El presidente estadounidense hace el saludo militar junto a su homólogo chino, con las banderas de ambos países detrás y un oficial de gala detrás.
El presidente chino, Xi Jinping, recibido en la Casa Blanca por Donald Trump.Imagen: Evan Vucci/REUTERS

El viernes (25.09.26) es feriado nacional en China: el Festival de la Luna. El presidente chino, Xi Jinping, inicia esta vez la tradicional celebración familiar en la Casa Blanca, junto al presidente estadounidense, Donald Trump. El anfitrión se esfuerza visiblemente por impresionar a su invitado.

Trump recibió a Xi a pie de pista con una recepción al más alto nivel protocolario, con sobrevuelo de bombarderos estadounidenses acompañando a la guardia de honor, tanto en el Aeropuerto Militar Andrews, como luego sobre la Casa Blanca. En su saludo, elogió su buena amistad con Xi y elogió la cooperación entre China y Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

“Los ‘Tigres Voladores’ estadounidenses fueron una fuerza extraordinaria y lucharon por la supervivencia de este país legendario”, dijo Trump en la Casa Blanca el jueves. Se refería a los pilotos de combate estadounidenses que lucharon contra la aviación japonesa en China desde 1941 hasta 1942.

Un bombardero estadounidense  del Commando Curtiss C-46 en una imagen de archivo.
Los ‘Flying Tigers’ estadounidenses ayudaron a China en su guerra contra el invasor japonés durante la II Guerra Mundial.Imagen: United Archives/TopFoto/picture-alliance

Sin embargo, estos voluntarios estadounidenses no lucharon junto a la República Popular de China, fundada en 1949, sino por la República de China, que se retiró a Taiwán tras la victoria comunista. “China puede estar orgullosa de su milenaria historia, desde el antiguo filósofo Sun-Tsu hasta Sun Yat-sen”, dijo Trump en la cena de Estado el jueves por la noche. Sun Yat-sen es el fundador de la República de China. Parece que Trump quiso hacer algo más que un juego de palabras.

Taiwán como una “línea roja”

Desde la Segunda Guerra Mundial, la cuestión de Taiwán es un punto controvertido entre Pekín y Washington, que hasta 1979 no establecieron relaciones diplomáticas. Washington tomó nota entonces de su “política de una sola China”, pero al mismo tiempo aprobó una ley federal que legaliza las exportaciones de armas al Gobierno de la República de China en Taiwán. También permite al Gobierno estadounidense tomar medidas militares para evitar cambios en el statu quo en el estrecho de Taiwán.

China considera la cuestión de Taiwán como una línea roja en su diplomacia. Una ley de 2005 permite el uso de la fuerza armada contra Taiwán si la isla declara su independencia. Una posible guerra entre China y Taiwán no solo amenazaría la estabilidad en la región Asia-Pacífico, sino que también sumergiría la economía global en una recesión prolongada, ya que las cadenas de suministro se verían significativamente interrumpidas.

Acuerdo de armas con Taiwán

Durante su aparición de alto perfil, Xi y Trump guardaron silencio sobre Taiwán. Esta vez, Xi no pidió públicamente al Gobierno estadounidense que respetara la política de una sola China, a diferencia de otras veces. Trump tampoco mencionó Taiwán, a pesar de que su administración había firmado un contrato de suministro de armas de 14.000 millones de dólares con el Gobierno taiwanés, crítico con China, a finales de 2025. Trump congeló este acuerdo para agradar a Xi justo antes de su cumbre en Pekín, en mayo.

“Dadas las capacidades productivas de EE. UU. y sus propias necesidades militares, pasará tiempo antes de que se puedan entregar las ventas aprobadas de armas”, afirma Ja-Ian Chong, politólogo y profesor de la Universidad Nacional de Singapur. “Sigue sin estar claro qué más puede ofrecer EE. UU. a Taiwán en estos momentos”.

Trump necesita urgentemente titulares positivos antes de las decisivas elecciones de mitad de mandato a principios de noviembre. Varios estados clave para el voto republicano dependen de clientes extranjeros para vender sus productos agrícolas. China, antes de la actual guerra comercial, los compraba por valor de 43.000 millones de dólares, pero sus importaciones de soja, carne de vacuno y productos madereros estadounidenses han bajado drásticamente. Para el expromotor inmobiliario Trump, es un cálculo sencillo.

Donald Trump conversa con Xi Jinping junto al helicóptero mientras lo señala con el dedo.
Trump le muestra a Xi el Marine One, su helicóptero habitual de transporte como presidente de los Estados Unidos.Imagen: Evan Vucci/REUTERS

Palabras abiertas a puerta cerrada

A puerta cerrada, Xi ha abordado el tema de Taiwán, informa la agencia oficial Xinhua. Expresó la esperanza de que Estados Unidos se oponga a la independencia de Taiwán. “China está decidida a preservar la unidad nacional y la integridad territorial”, dijo Xi. La relación constructiva y estratégicamente estable que se ha acordado no es ni una solución provisional ni una tarea que pueda lograrse de la noche a la mañana. “No debemos dejar de hacer ninguna acción positiva, por pequeña que sea, ni cometer ninguna mala acción, por pequeña que sea”, citó Xinhua.

Para la política taiwanesa, resultó impactante que el presidente estadounidense considerara abiertamente por primera vez a Taiwán como un objeto de negociación con China, dijo el sinólogo alemán Eberhard Sandschneider, de Berlin Global Advisors, en el programa de televisión Phoenix Runde. “Cualquiera que viva en la isla de Taiwán no se lo toma como una broma. Esta es una cuestión existencial para Taiwán”, añadió Sandschneider, que ha vivido en Taiwán.

Sin embargo, el experto no cuenta con que China vaya a tomar medidas militares contra Taiwán y descarta cualquier paralelismo con Ucrania o Irán. Sería un “desastre militar” y un “revés para la economía global”, opina, que podría incluso “poner en entredicho la base de legitimidad del Partido Comunista”.

Taiwán también está en campaña electoral

El Gobierno taiwanés no ha hecho comentarios sobre la reunión entre Xi y Trump, quizás debido al Festival de la Luna. Sin embargo, el asunto también es delicado para la isla, ya que Taiwán está en modo de campaña electoral. Las encuestas muestran un estancamiento entre el Kuomintang (KMT), favorable a China, y el gobernante Partido Progresista Democrático (DPP), del actual presidente Lai Ching-te.

El candidato del DPP a alcalde en Taipéi, la capital, Puma Shen Baoyang, intentó restar importancia a la cumbre en Washington. “El vendedor debe decidir por sí mismo si quiere realmente vender; nosotros en Taiwán tenemos que decidir por nosotros mismos qué sistemas de armas necesitamos, un debate que estamos teniendo en nuestro Parlamento”, dijo Shen este viernes, en un acto de campaña.

El líder del opositor KMT, Cheng Li-wen, instó al Gobierno a buscar activamente conversaciones con Pekín. “La paz duradera requiere que el responsable de la toma de decisiones siente las bases para el diálogo, la comunicación y la confianza mutua para reducir continuamente el riesgo de conflicto”.

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