Marco Rubio exigió la liberación inmediata de los presos políticos cubanos a cinco años de las protestas del 11J/ El movimiento de militares objetores exige a los mandos cubanos que rompan con la familia Castro

El secretario de Estado norteamericano recordó que cientos “permanecen detenidos de forma injusta” por pedir libertades básicas
11 Jul, 2026
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio (REUTERS/Eric Lee)
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, exigió este sábado la liberación inmediata de los presos políticos cubanos al conmemorar el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021 —conocidas como el 11J—, las mayores movilizaciones ciudadanas en la isla desde la Revolución de 1959.
“A día de hoy, cientos de cubanos permanecen detenidos de forma injusta, sometidos a condiciones brutales, por el simple pecado de preguntar por qué los cubanos no pueden tener negocios propios libremente, participar en el proceso político, o proveer para sí mismos y sus familias”, escribió Rubio en su cuenta de X. “El régimen debe liberar a estos presos políticos de inmediato”, exigió el funcionario.
Las cifras respaldan la gravedad del cuadro. La organización de derechos humanos Prisoners Defenders, con sede en Madrid, documentó 1.306 presos políticos en Cuba al cierre de junio, un récord histórico en sus registros. De ese total, 40 fueron detenidos cuando eran menores de edad, también el número más alto jamás registrado. Solo en junio se verificaron 32 nuevos casos.
“El régimen cubano acaba de marcar dos siniestros nuevos récords de represión a las puertas del quinto aniversario del 11J”, afirmó Javier Larrondo, presidente de la organización, en declaraciones a Infobae.
El mensaje de Marco Rubio a cinco años del 11J en Cuba
En su mensaje, Rubio recordó que hoy se cumplen cinco años desde que “el régimen comunista cubano sofocó brutalmente las pacíficas manifestaciones del 11 de julio y silenció una vez más los reclamos de los cubanos por derechos básicos, dignidad y oportunidad”.
El secretario de Estado precisó que tanto él como el presidente Donald Trump aspiran a “un futuro mejor para Cuba, en el que los cubanos tengan mayor oportunidad, libertad y dignidad, y Cuba deje de albergar operaciones militares extranjeras hostiles, de inteligencia, terrorismo y subversión a 90 millas (145 kilómetros) del territorio estadounidense”.
Washington continuará usando, anunció, “todas las herramientas a su disposición para impulsar reformas económicas y políticas significativas en Cuba y para proteger a los estadounidenses de las amenazas subversivas que emanan de Cuba”.
Cinco años después de que miles de cubanos salieran a las calles para exigir alimentos, medicinas y libertades, la situación en la isla no solo no mejoró: se agravó. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que la economía cubana se contraerá un 6,5% en 2026, mientras que la Economist Intelligence Unit eleva esa caída a un 7,2%.
El colapso del sistema eléctrico, agudizado tras el fin de los envíos de crudo venezolano luego de la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, profundizó una crisis que los analistas advierten tiene raíces mucho más antiguas que las sanciones de Washington.

Un hombre cruza una calle en La Habana, Cuba, el lunes 25 de mayo de 2026 (AP Foto/Jorge Luis Baños)
“El declive económico de Cuba comenzó mucho antes de las últimas sanciones de EEUU”, señaló Jason Marczak, director del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council, en declaraciones a la agencia EFE.
“Décadas de mala gestión económica y corrupción por parte del régimen cubano han vaciado el sector productivo de la isla”, agregó Marczak, cuyo centro publicó un informe reciente que traza el camino hacia el colapso antes del endurecimiento de la presión de Washington.
Por su parte, el economista Ricardo Torres, investigador de la American University, identificó tres decisiones estructurales que explican el derrumbe: una política de inversión deficiente que priorizó la construcción de hoteles sobre la infraestructura eléctrica y la agricultura; un enfoque “persistentemente inconsistente, fragmentado y restrictivo hacia el sector privado”; y la unificación monetaria de 2021, que devaluó abruptamente el peso y disparó una inflación que “erosionó salarios reales y ahorros” y “agravó, en lugar de resolver, los desequilibrios que pretendía corregir”, dijo Torres a EFE.
La represión no amainó con el paso de los años. Según Prisoners Defenders, en los últimos 12 meses —de julio de 2025 a junio de 2026— se sumaron 264 nuevos presos políticos, un promedio de 22 por mes.
El movimiento de militares objetores exige a los mandos cubanos que rompan con la familia Castro
La organización que encabeza el general Rafael del Pino difundió un pronunciamiento por el quinto aniversario del 11J en el que insta a generales y coroneles a ponerse del lado de la ciudadanía
10 Jul, 2026

El exdictador cubano Raúl Castro y el actual dictador Miguel Díaz-Canel asisten a la Marcha de las Antorchas, que se celebra anualmente en conmemoración del aniversario del nacimiento del héroe de la independencia cubana José Martí, en La Habana, Cuba, el 27 de enero de 2025. REUTERS/Norlys Pérez
El Movimiento Cubano de Militares Objetores de Conciencia, encabezado por el general Rafael del Pino, lanzó un comunicado en el que interpela directamente a generales y coroneles de las Fuerzas Armadas cubanas en el quinto aniversario del 11 de julio de 2021, exigiéndoles que retiren su apoyo a la familia Castro y asuman el poder junto al pueblo.
El comunicado del Movimiento describe a Cuba no como un Estado socialista sino como “un estado mafioso controlado por una oligarquía cleptocrática que roba los recursos al pueblo”. El texto apunta directamente a las recientes declaraciones públicas del nieto de Raúl Castro —al que califica de “Cangrejo”— como prueba de que el poder real descansa en la familia gobernante y no en las instituciones del partido.
Del Pino y los firmantes acusan a los mandos militares de actuar como “ejército mercenario privado” al servicio de esa estructura familiar. El llamado es explícito: “Saquen a esa familia del trono al que pretenden atornillar a sus descendientes. Pasen a la historia como dignos mambises, no como gánsteres al servicio de una cuadrilla de mafiosos”.
El texto coincide con un análisis de la socióloga Cecilia Bobes —investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en México— que documenta una escalada sin precedentes de protestas en la isla durante 2026.

Miguel Diaz-Canel. REUTERS/Norlys Perez
Bobes registró al menos 342 protestas en Cuba en lo que va de este año, una cifra superior a la acumulada en los tres años anteriores en conjunto, según declaró en una entrevista a EFE. La investigadora, autora de Protestas en Cuba. Más allá del 11 de Julio, señaló que “el aumento es más que exponencial” y que la protesta dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en parte del repertorio habitual de acción colectiva cubana.
La “crisis multidimensional” que describe Bobes combina las deficiencias estructurales del modelo cubano con la presión ejercida por Estados Unidos en los últimos meses. Según la investigadora, “la combinación entre precarización social, erosión de derechos sociales, debilitamiento del consenso y cierre político genera tensiones crecientes de gobernabilidad”.
Entre los episodios más notorios de 2026, Bobes destaca dos. El primero fue la movilización universitaria contra la subida de tarifas del monopolio de telecomunicaciones ETECSA, que resultó inusual por producirse dentro de las aulas y en el seno de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), organización de órbita oficial. El segundo fue la protesta de Morón, calificada como la más violenta hasta la fecha: los vecinos marcharon hasta una sede del partido, la saquearon parcialmente y quemaron su mobiliario.

Personas se congregan antes de una manifestación progubernamental convocada por las autoridades cubanas para protestar contra las políticas estadounidenses hacia la isla, incluyendo el procesamiento del exdictador cubano Raúl Castro, en La Habana, Cuba, el 22 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Pérez
Un cambio cualitativo que la socióloga subraya es la incorporación progresiva de consignas políticas en manifestaciones que históricamente se limitaban a quejas por servicios deficientes: electricidad, agua y alimentos. Las acusaciones directas al gobierno y los insultos a dirigentes aparecen “cada vez con mayor frecuencia”, según Bobes. El acceso a internet móvil —disponible en Cuba desde hace menos de siete años— opera como catalizador al facilitar la coordinación y reducir los costos de participación.
A pesar de la escalada, Bobes advierte que prever un nuevo estallido del calibre del 11J resulta difícil. Entre los factores que lo inhiben menciona la “represión a priori” ante cualquier convocatoria, la “criminalización del disenso” y la “ausencia de estructuras de organización en la sociedad civil”.
La emigración masiva y predominantemente joven de los últimos años también debilita la capacidad de movilización, al igual que la precarización cotidiana, que —según la investigadora— “reduce la capacidad de agencia de los individuos y debilita los vínculos de solidaridad y organización colectiva”. Bobes advierte que una crisis no conduce necesariamente a la democratización ni al colapso del régimen, y que puede derivar en “equilibrios inestables en los que coexisten deterioro social, resiliencia cotidiana, control estatal y formas fragmentarias de disenso”.