Análisis CNN: Trump desata una nueva polémica al presentarse como un hombre fuerte en un video financiado por los contribuyentes

Es Donald Trump tal como quiere que Estados Unidos lo vea.
Análisis por Stephen Collinson, CNN
CNN —
Este es el presidente presentado como un hombre fuerte, implacable y de mandíbula cuadrada, en un inequívoco blanco y negro, en un video con una resonante pista de voz en la que promete “una batalla final” contra los comunistas, el Estado profundo y los medios de comunicación de las “noticias falsas”.
Pero el aspecto más provocador del anuncio de 30 segundos emitido el domingo durante las transmisiones de la NFL es el eslogan: “Pagado por el Gobierno de Estados Unidos”.
Esto plantea preguntas clave.

¿Es el video, similar a uno que Trump publicó en las redes sociales durante su campaña de 2024, un uso legítimo de fondos públicos, en lo que la Casa Blanca afirma que es un anuncio de servicio público? ¿O representa otro golpe al buen gobierno por parte de un presidente que reconoce pocos límites a su poder? En este caso, ¿al utilizar fondos de los contribuyentes —incluidos inevitablemente los de ciudadanos que se oponen a su agenda— para un mensaje hiperpolitizado previo a las elecciones intermedias?
Los demócratas han dado la voz de alarma por videos similares recientes que también utilizaron dinero de los contribuyentes. El grupo de defensa de los consumidores Public Citizen presentó una denuncia ante los organismos gubernamentales de vigilancia ética. Y un senador republicano, John Kennedy, de Louisiana, dijo el domingo en “Face the Nation” de CBS News que ningún funcionario público debería gastar dinero público en “anuncios privados para sí mismo”.
Un defensor de la postura de la Casa Blanca podría argumentar que existe cierta subjetividad a la hora de determinar qué constituye un anuncio político, a diferencia de un video que supuestamente busca resaltar intereses nacionales superiores. Pero esta controversia se desarrolla en una administración que ha desafiado repetidamente las normas y los tabúes relativos a la política y a la gobernanza no partidista. Y habrá un profundo escepticismo sobre si a un presidente que ha purgado de su propio Gobierno a inspectores generales, funcionarios de ética y empleados públicos le importan tales preocupaciones.
El revuelo es un ejemplo clásico del comportamiento provocador que Trump utiliza para arrastrar a las fuerzas del establishment a enfrentamientos que refuerzan su imagen de insurgente, una táctica que fue decisiva en sus dos triunfos electorales presidenciales. A veces, esto parece una provocación por el mero hecho de provocar. Pero alimenta la narrativa de que está bajo un ataque perpetuo de un siniestro Estado profundo y de que solo el liderazgo de hombre fuerte de Trump puede salvar a la nación. La idea de que el anuncio es deliberadamente provocador se ve reforzada por el hecho de que Trump, con fondos de campaña por valor de cientos de millones de dólares, no necesita utilizar dinero de los contribuyentes.
Tampoco se puede ignorar el momento elegido: a cinco semanas de unas elecciones al Congreso en las que los republicanos temen ser derrotados tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. La narrativa heroica del video es exactamente el tipo de mensaje que podría movilizar a los votantes más representativos de Trump, cuya participación masiva necesita el Partido Republicano, incluso cuando Trump no encabeza formalmente las candidaturas en las elecciones intermedias.
Estas imágenes de Trump como una figura omnipotente también contrastan marcadamente con su suerte política, ya que las encuestas muestran que los estadounidenses rechazan sus políticas sobre la economía, la guerra en Irán y su negativa a regular la inteligencia artificial, mientras se avecina su condición de presidente saliente.

El destructor de clase Arleigh Burke USS Farragut (DDG-99) de la Armada de Estados Unidos navega junto a la Estatua de la Libertad antes del desfile de buques Sail4th 250 en el puerto de Nueva York, con motivo del 250.º aniversario de Estados Unidos durante el Día de la Independencia, en Nueva York, el 4 de julio de 2026.Ryan Murphy/AFP/Getty Images
La Casa Blanca resta importancia a la polémica y dice que los estadounidenses “deberían” estar orgullosos
La Casa Blanca declaró a CNN —en términos similares a su respuesta a videos anteriores— que estos “anuncios de servicio público buscan recordar a los estadounidenses que deben amar a su país y comprender qué hace que valga la pena defenderlo, dentro del país, en nuestras fronteras y en el extranjero”. Añadió que “el anuncio es educativo y patriótico sin complejos. Deberíamos estar orgullosos de nuestro país”.
La Casa Blanca también argumentó que, dado que Trump no figura en las papeletas de las elecciones intermedias, los videos no son políticos. Sin embargo, el presidente imploró a sus seguidores en su “convención de mitad de mandato” en Texas que “finjan que estoy en la papeleta”. El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, escribió en X: “No permitan que las noticias falsas se salgan con la suya con sus mentiras sobre nuestros épicos anuncios de servicio público que se han estado emitiendo por televisión”.
La administración enumeró ejemplos concretos de anuncios de servicio público anteriores promovidos por presidentes, entre ellos George W. Bush, Barack Obama, Joe Biden, Woodrow Wilson y Franklin Roosevelt.
Sin embargo, el debate semántico sobre el anuncio de Trump se centrará en si la supuesta crisis que invoca —la de un país asediado por marxistas, globalistas y “noticias falsas”— guarda alguna semejanza con las amenazas de la covid-19 en el caso de un video de Biden o con los nazis y el imperialismo japonés en el material de FDR.
El video de Biden sobre la pandemia no era abiertamente político —pues intentaba conseguir que la gente se vacunara para poner fin a la crisis—, pero toda la cuestión de la respuesta del Gobierno quedó atrapada en la traicionera política de la emergencia sanitaria mundial.
La comparación con la Oficina de Información de Guerra de FDR parece aún más claramente endeble. El organismo se creó en junio de 1942 para difundir la situación y los avances del esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial y las políticas del Gobierno estadounidense. Para entonces, Estados Unidos ya había sido atacado en Pearl Harbor. La Armada estadounidense ya había entrado en acción en la guerra del Pacífico y los bombarderos estadounidenses pronto sobrevolarían la Alemania nazi, pero la comparación con la crisis de la Segunda Guerra Mundial es cuestionable.
La nueva polémica por el video de Trump también recuerda el revuelo por las decenas de miles de dólares de fondos de los contribuyentes gastados en una campaña protagonizada por la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem poco antes de que dejara el cargo, según facturas consultadas por CNN.

El líder norcoreano Kim Jong Un, acompañado por su hija Kim Ju Ae y su esposa Ri Sol Ju, observa en Pyongyang, Corea del Norte, una función circense de la Compañía Acrobática Nacional con motivo del Día de la Liberación Nacional, el 16 de agosto de 2026.KCNA/Reuters
Los opositores advierten de una “propaganda” al estilo de “Corea del Norte”
La idea de que Estados Unidos está en peligro es el eje central de la campaña de Trump para las elecciones intermedias y de las advertencias republicanas de que socialistas y comunistas están conspirando para tomar el poder. Aunque los socialistas democráticos se hacen oír cada vez más dentro de la coalición demócrata, es históricamente incorrecto compararlos directamente con los totalitarios soviéticos.
En cualquier caso, Trump acaba de pasar tres días recibiendo al comunista más poderoso del mundo, el líder chino Xi Jinping, en una visita de Estado, aunque el comunismo chino moderno se define más por la naturaleza autoritaria de su doctrina que por una economía colectivista.
El sombrío video de Trump, en el que camina hacia la cámara sin sonreír, también intensificará la inquietud entre quienes critican su imaginería autoritaria. Lo mismo ocurrirá con el comunicado de la Casa Blanca que les dice a los ciudadanos de qué “deberían” sentirse orgullosos. El video también llega en un momento en que la administración está cuestionando los derechos y libertades constitucionales de los que gozan la prensa —y todos los estadounidenses— en virtud de la Primera Enmienda. Están pendientes fallos judiciales clave sobre la cancelación por parte de la Casa Blanca de los pases de acceso permanente de tres organizaciones de medios, después de que un juez suspendiera temporalmente la prohibición, y sobre la exclusión de CNN por parte de la administración de la rotación del grupo de prensa del fin de semana.
Los principales legisladores demócratas encargados de las asignaciones presupuestarias en el Congreso escribieron la semana pasada a la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, para exigir que se retirara un video anterior de Trump y advertir de que el uso de fondos de los contribuyentes era ilegal.
“Este es el tipo de propaganda gubernamental que cabría esperar en Corea del Norte, no en los Estados Unidos de América, y constituye un uso indebido flagrante y totalmente ilegal del dinero de los impuestos que tanto les cuesta ganar a los estadounidenses”, decía la carta, firmada por legisladores entre los que se encontraban la senadora por Washington Patty Murray, el senador por Rhode Island Jack Reed, la representante por Connecticut Rosa DeLauro y el representante por Maryland Steny Hoyer. Escribieron que el video constituía una “violación flagrante” de la Sección 718 de la División E de la Ley de Asignaciones Consolidadas de 2026, que prohíbe que los fondos federales financien propaganda, y que también suponía una aparente infracción de otras leyes federales de ética, incluida la Ley Hatch.
Public Citizen presentó una denuncia ante la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno y la Oficina del Asesor Especial de Estados Unidos, en la que sostiene que dos videos anteriores de Trump son una “afrenta a los contribuyentes y a nuestra democracia”.
Pero, como siempre ocurre con la actual administración, la cuestión será si esas inquietudes se toman en serio dentro del Gobierno. Si los demócratas obtienen mayorías en el Congreso en las elecciones de mitad de mandato, los recientes anuncios de Trump podrían quedar sometidos a un régimen agresivo de supervisión e investigaciones. Pero una de las lecciones de la era Trump es que las limitaciones al poder presidencial pueden significar muy poco cuando el Ejecutivo toma la decisión consciente de ignorar las normas históricas que rodean al cargo. Y no sería sorprendente que futuros presidentes, incluidos los demócratas, aprovecharan las vías que abrió el 47.º presidente.
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