Por Leah Dolan, CNN
CNN —
La visibilidad extrema históricamente ha sido la norma en la alfombra roja repleta de celebridades de la Met Gala, pero este año algunos invitados escondieron —o al menos ocultaron parcialmente— su mayor atributo: el rostro.
Todo comenzó con las máscaras para los ojos. Rachel Zegler, vestida de Prabal Gurung e inspirada en la pintura del siglo XIX de Lady Jane Grey del artista Paul Delaroche, llevó una recreación vaporosa de la venda que cubría los ojos de la joven reina de Inglaterra antes de su ejecución.
Luego, en un gesto más evidente de provocación, Sarah Paulson apareció “cegada por el dinero”: sus ojos estaban cubiertos con billetes de cuero diseñados por la vanguardista firma parisina Matières Fécales, mientras vestía un vestido de gala de tul deshilachado. (En lo que probablemente sea un comentario sobre la controversia relacionada con Jeff Bezos y el evento de este año, el atuendo de Paulson provenía de una colección titulada “The One Percent”, centrada en la codicia, la corrupción y el poder extremo).

La máscara de cuero para los ojos de Sarah Paulson estaba estampada con la imagen de un billete y fue diseñada por la firma parisina Matières Fécales. Mike Coppola/Getty Images

Rachel Zegler, vestida de Prabal Gurung, recreó la venda utilizada durante la ejecución de Lady Jane Grey, tal como fue representada por el pintor del siglo XIX Paul Delaroche. Evan Agostini/Invision/AP
Como si se tratara de un baile de máscaras del siglo XVIII, más y más celebridades comenzaron a llegar con distintos niveles de disfraz. La actriz Gwendoline Christie subió las escaleras sosteniendo una máscara portátil de su propio rostro creada por una de las integrantes originales de los Young British Artists (YBAs) y ganadora del premio Turner, Gillian Wearing. En otro lugar, la cantante y modelo Yseult lució una protección facial personalizada de Harris Reed con dos grandes plumas negras sobresaliendo.
Pero ¿quién era la mujer de cabello oscuro escondida detrás de la máscara futurista de esgrima? A mitad de las escaleras, una mano enguantada de blanco abrió lentamente la fachada espejada para revelar a Katy Perry, quien recientemente estuvo en el espacio durante la misión Blue Origin NS-31, antes de volver a cerrarla de inmediato. El mensaje quedó claro.

La metamárcara de Gwendoline Christie fue creada por la integrante de los Young British Artists (YBA) Gillian Wearing. Dimitrios Kambouris/Getty Images

Katy Perry, vestida de Stella McCartney, mostró su rostro en las escaleras antes de volver a cerrar la máscara. Julian Hamilton/Getty Images
Hace siglos, en Europa, las elaboradas máscaras que ocultaban a los invitados eran parte esencial de celebraciones como el Carnaval de Venecia y las festividades del Primero de Mayo. Además de aportar espectáculo a la fiesta, estas cubiertas permitían a las personas liberarse temporalmente de las restricciones impuestas por su clase social y su estatus, dando lugar a comportamientos más libres y, muchas veces, desenfrenados.
En la Met Gala, donde gran parte de la lista de invitados se mantiene en secreto hasta que termina la alfombra roja, la máscara cumple un papel ligeramente distinto. No solo mantiene la intriga: también hace que el público espere —o quiera más— durante unos momentos adicionales. Las máscaras permiten crear una revelación lenta y teatral del vestuario que retiene la atención un poco más de tiempo. Y eso no es poca cosa en medio de una alfombra roja llena de atuendos llamativos compitiendo entre sí.

Ananya Birla, quien asistió por primera vez a la Met Gala, aprovechó el poder igualador de la máscara y debutó de manera impactante con una fachada diseñada por el escultor indio Subodh Gupta. Dimitrios Kambouris/Getty Images

Yseult lució una protección facial de Harris Reed. Dimitrios Kambouris/Getty Images
Pero cuando la máscara permanece puesta, adquiere todavía más poder. El diseñador belga subversivo Martin Margiela entendía la democracia inherente de una máscara y las incorporó en sus colecciones desde 1989 para volver a centrar la atención en la prenda y no en la persona.
Hoy, la tradición de las máscaras de Margiela resulta aún más relevante porque desafía el culto a la celebridad, tan ligado al mundo de la moda. Ananya Birla, empresaria india e hija del multimillonario Kumar Mangalam Birla, parecía aprovechar ese potencial igualador de la máscara y debutó de manera impactante con una fachada en forma de calavera elaborada con cubiertos tradicionales de plata de India por el escultor Subodh Gupta.
Y luego estuvo la llamada “reina de Halloween”, Heidi Klum, quien llevó la idea de la máscara a su conclusión lógica en la Met Gala de este año y desapareció por completo dentro de la piel de una estatua de mármol. Su look convirtió el juego de “¿Quién es quién?” de la alfombra roja en una auténtica investigación y terminó robándose todas las miradas.
Look de la semana: Beyoncé acude con Blue Ivy al debut de la adolescente en la Met Gala
Por Jacqui Palumbo, CNN
5 de mayo de 2026
CNN —
El anuncio de que Beyoncé sería copresidenta de la Gala Met de este año marcó el final de su ausencia de una década en el evento benéfico anual del Costume Institute, que se convirtió en un fenómeno mundialmente conocido en la década de 2010 gracias a las apariciones de superestrellas como ella.

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No fue ninguna sorpresa, entonces, que la cantante llegara a las escaleras del Museo Metropolitano de Arte con un atuendo que combinaba la ilusión de un vestido desnudo con una cantidad incalculable de cristales, un tocado y una cola de plumas que requirió seis personas para ser llevada.
Después de todo, esos son los sellos distintivos de un look de Beyoncé en la Gala del Met. Lo que sí fue más inesperado fue que su hija mayor, Blue Ivy, apareciera justo detrás de ella en su primera aparición en la Gala del Met.
“Es algo irreal porque mi hija está aquí. Se ve preciosa. Es increíble compartirlo con ella. Está lista”, declaró Beyoncé a Vogue en la alfombra roja. Lo que más le ilusionaba: “Vivirlo a través de los ojos de Blue”.
Durante la gira Cowboy Carter del año pasado, la adolescente siguió de cerca a su madre luciendo atuendos coordinados para los conciertos, lo que, junto con sus tiernos momentos con su hermana menor Rumi, se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados.

El vestido de Beyoncé, diseñado por su colaborador de años, Olivier Rousteing, era en parte armadura, en parte vestido, con una capa de plumas que requería varias manos para ser llevada. Lanna Apisukh para CNN
Pero en la Gala del Met, Blue Ivy marcó su propio camino.
El espectacular conjunto de Beyoncé, diseñado por Olivier Rousteing, quien dejó Balmain el año pasado, era literalmente un opulento esqueleto: parte armadura, parte vestido, con plumas degradadas que se extendían tras ella.
Beyoncé suele confiar en sus colaboradores de siempre, como Rousteing, y las prendas se unieron con el estilismo de Ty Hunter, quien ha trabajado con ella desde sus días en Destiny’s Child y apareció junto a ella en la alfombra roja.
Blue Ivy sigue definiendo su estilo, optando por la nueva visión de Pierpaolo Piccioli para Balenciaga.

Jay-Z lució un diseño de Louis Vuitton y Blue Ivy uno de Balenciaga en su debut en la Gala del Met. Lanna Apisukh para CNN
La familia Carter (sí, Jay-Z también estaba allí, vestido de Louis Vuitton) no fue la última en llegar, ya que ese honor suele recaer en Rihanna, quien sabe cómo hacer una entrada triunfal.

Junto a ella, Blue Ivy optó por un impecable Balenciaga blanco, luciendo una chaqueta bomber de solapas anchas sobre un vestido de falda abullonada con corsé, junto con unas gafas de sol.
Pero sí que cerraron la noche con un gran momento, tras una vertiginosa sucesión de llegadas e interpretaciones de invitados que buscaban plasmar de la mejor manera el tema “La moda es arte”.
Fue un encargo abierto, y si bien abundó el dorado inspirado en Klimt, los drapeados griegos de tonos suaves e incluso un toque de rojo “Judith decapitando a Holofernes” (según la interpretación de Lena Dunham), muchas celebridades optaron por centrarse en el tema principal de la exposición: la interacción entre el cuerpo y la moda como forma de arte.
Y Rousteing ha dedicado años a crear trajes esculturales para la gira de la cantante que reflejan precisamente eso. En la Gala del Met, su vestido trataba sobre “celebrar lo que Dios te dio”, explicó en la alfombra roja, hasta el último hueso reluciente de cada dedo.
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