
El inmortal de Cooperstown, Juan Marichal, señaló que lo que Shohei Ohtani ha mostrado en la actualidad es «incomparable». “En Ohtani se conjugan dos jugadores en uno”, dijo Marichal
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El caso de Shohei Ohtani es raro en las Grandes Ligas debido a su habilidad única de ser un bateador de élite y un lanzador abridor de alta calidad al mismo tiempo. Sin embargo, ha habido otros casos notables en la historia del béisbol que comparten algunas similitudes o son raros en su propio derecho. Pero, para el inmortal de Cooperstown, don Juan Marichal, el del jugador japonés es incomparable.
“En Ohtani se conjugan dos jugadores en uno”, dijo Marichal en la Entrevista Especial de elCaribe y CDN. “Ese hombre para mí viene de otro planeta. Es un fenómeno y un gran atleta. Además de un gran comportamiento que lo hace más un gran jugador”, agregó.
Expuso que lo que Ohtani ha mostrado en las Grandes Ligas lo hace catalogar como el mejor jugador en la actualidad y que sus cualidades lo hacen superior a Willie Mays.
“Siempre he dicho que el mejor pelotero que vi y tuve la oportunidad y el orgullo de jugar en el mismo terreno fue Willie Mays, pero cuando se habla de un hombre que te da tres jonrones en un mismo partido, te lanza seis entradas y te poncha diez es algo que no se había visto en las Grandes Ligas. Ohtani supera a Willie Mays”, reveló el exlanzador que debutó en las Grandes Ligas el jueves 17 de julio de 1960 con los Gigantes de San Francisco ante los Filis de Filadelfia. En ese entonces, tiró un juego completo de apenas un hit, una base por bola y ponchó a 12. Con el madero se fue de 3-0: primer turno bateó para doble matanza; en su segunda visita al plato conectó un elevado de foul por primera y en su última aparición un elevado al jardín derecho.
Nada de presión en el montículo
Sobre cómo manejaba la presión, Marichal confesó que nunca la sintió. Su mentalidad era simple.
“Yo era el jefe, el que mandaba. Mientras no lanzara la bola, el juego no comenzaba”. “Mentalmente yo me preparaba. Esa presión a lo mejor la tenía en mi casa cuando me iba a acostar pensando en que iba a enfrentar al equipo de los Dodgers o al de los Yankees en aquella Serie Mundial de 1962”, recuerda.
Esa actitud, aseguró, fue clave para sostener una carrera de casi 16 años al más alto nivel. “Ese tiempo que duré en las Grandes Ligas fue bastante fructífero”.
Sobre su control

Al analizar el béisbol actual, Marichal criticó la tendencia de priorizar la velocidad por encima del control. Explicó que su éxito se basó en la precisión de que cada diez lanzamientos, siete iban exactamente donde él quería
“Todo eso se basa en la confianza que te den. Hoy día ves a un lanzador tirando un no-hitter y lo sacan del juego. El béisbol ha cambiado tanto que un picher ponchando a todo el mundo y desde que le dan un hit, el dirigente entra y lo saca del juego”, puntualizó el nativo de Palo Verde, Montecristi.
Señaló que muchos lanzadores modernos carecen de control, pues con frecuencia pasan de una cuenta de 0-2 a 3-2, lo que refleja falta de dominio o de un buen asesor técnico.
Reanudar sin caos: el reto logístico de LIDOM tras la tormenta Melissa
Cuatro jornadas del torneo invernal dominicano suspendidas por los efectos de la tormenta tropical Melissa plantean retos para la liga.
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La Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) enfrenta uno de sus mayores desafíos logísticos en los últimos años: reprogramar cuatro jornadas suspendidas consecutivas por los efectos de la tormenta tropical Melissa, que paralizó el torneo otoño-invernal 2025-2026 durante casi una semana.
El último juego disputado fue el lunes, cuando los Leones del Escogido consiguieron su primer triunfo ante las Estrellas Orientales pasada la 1:00 de la madrugada. Desde entonces, las lluvias y alertas meteorológicas impidieron que se celebraran los partidos previstos en los cinco estadios del país.
Las claves

- Cuatro jornadas de LIDOM fueron suspendidas por Melissa.
- La última vez que se cantó “Play Ball” fue el lunes por la noche.
- Mantener el ritmo competitivo y financiero será clave tras la pausa forzada.
- En 2016 y 2007 también se suspendieron jornadas completas.
El desafío logístico de reprogramar sin desbordar el calendario
Reprogramar cuatro jornadas seguidas implica ajustar el equilibrio competitivo, la distribución de viajes y los tiempos de descanso de los lanzadores, elementos esenciales en una liga corta y de calendario intensivo.
Fuentes consultadas explicaron que LIDOM podría implementar una combinación de dobles jornadas, ajustes en días libres y reorganización de series, garantizando que ningún equipo pierda ritmo ni se vea sobrecargado físicamente.
La liga trabaja junto al Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y con Jean Suriel, como asesor meteorológico, para evaluar el clima en las sedes principales. La directiva sostiene que sólo cuando haya garantías de seguridad se anunciará un calendario revisado, que podría extender la temporada unos días adicionales.
Mientras tanto, las cadenas de transmisión, patrocinadores y fanáticos se mantienen a la espera del anuncio oficial que devuelva la normalidad al béisbol invernal.
LIDOM y las tormentas: las mayores interrupciones de su historia

Lo cierto es que el escenario no es nuevo para LIDOM. A lo largo de las décadas, varios fenómenos atmosféricos, desde tormentas tropicales hasta vaguadas estacionarias, han obligado a la liga a suspender o reprogramar jornadas completas, afectando tanto la logística como el rendimiento de los equipos.
En 2007, la tormenta Noel dejó lluvias históricas que provocaron la suspensión de casi una semana completa de juegos. Años más tarde, en 2016, los estragos de la tormenta Matthew obligaron a modificar el calendario justo en los primeros días del torneo.
Otros episodios, como las intensas lluvias de noviembre de 2020 o los efectos del huracán Beryl en 2024, pusieron a prueba la capacidad de respuesta de los organizadores, los clubes y el personal de los estadios.
El reto adicional: el costo económico

Otro tema a considerar es el costo económico de las interrupciones. Las pérdidas económicas por taquillas, derechos de transmisión y publicidad se traducen en impactos financieros para el béisbol invernal dominicano. Asimismo, la logística de viajes, hospedajes y entrenamientos generan gastos adicionales en reservas y transporte. Los costos fijos del torneo continúan corriendo, incluso sin partidos en el terreno.
De acuerdo con estimaciones internas de especialistas en gestión deportiva, cada jornada sin jugar puede representar una pérdida de entre 4 y 6 millones de pesos, considerando boletos no vendidos, consumo dentro de los estadios y la cancelación de espacios publicitarios en transmisiones televisivas y digitales.
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