“Se puede pensar lo que se quiera de Javier Milei, pero una cosa es cierta: sabe cómo llamar la atención”, escribe del diario alemán Süddeutsche Zeitung y continua:

“Este hombre de 53 años lleva 100 días como presidente de Argentina, un autoproclamado anarcocapitalista con cinco perros clonados, que ha prometido a los votantes un ‘plan motosierra’: menos Estado y más mercado, además de un programa de austeridad tan radical como nunca se ha visto en el país.

En realidad, han ocurrido muchas cosas en Argentina: en enero, un mes después de la toma de posesión del nuevo Gobierno, ya había un superávit presupuestario, el primero en más de una década. Y en febrero, la inflación cayó al 13 por ciento, la mitad que en diciembre. El Gobierno lo celebra, los seguidores lo aclaman pidiéndole que siga adelante. Pero eso sería un error: si Milei quiere realmente cambiar las cosas en Argentina, tiene que dejar de limitarse a ahorrar dinero y empezar a gobernar de una vez.

Al fin y al cabo, todas las buenas cifras económicas hasta ahora han sido fruto únicamente del lápiz rojo, con recortes de subvenciones, cancelación de contratos de construcción y suspensión de pagos. Es discutible hasta qué punto todo esto era necesario, pero lo cierto es que no sólo muchas personas del país están sufriendo las consecuencias del programa de austeridad, especialmente los ancianos y los pobres, sino también la economía: el consumo en Argentina se ha desplomado, las grúas y excavadoras se han paralizado, al igual que las máquinas y las líneas de producción en las fábricas. El presidente Milei lleva 100 días en el cargo. Aparte de la austeridad, hasta ahora no ha hecho nada.”

“Cuestión de tiempo que aumenten las protestas”

El diario suizo Neue Züricher Zeitung apunta: “Es cierto que los precios ya no se disparan al mismo ritmo: en diciembre, la tasa de inflación fue del 25 por ciento en un mes. En febrero, fue del 13 por ciento. Pero, en doce meses, la inflación sigue siendo del 280 por ciento. Como consecuencia, el poder adquisitivo de la población disminuye y la pobreza aumenta. Según las estadísticas oficiales, el 60 por ciento de la población vive ahora por debajo del umbral de la pobreza. Cuando asumió el poder en diciembre, la cifra era del 45 por ciento. A pesar de ello, las encuestas muestran que más de la mitad de los argentinos siguen apoyando a Milei, casi tantos como los que le votaron.

Sin embargo, Milei no puede continuar eternamente su programa de austeridad mediante la inflación. “El impuesto sobre la inflación no es un instrumento sostenible para la estabilización presupuestaria”, juzga el banco de inversiones JP Morgan. El brutal programa de austeridad está provocando la pérdida de servicios estatales vitales: los hospitales ya no suministran medicamentos a muchos enfermos crónicos. Los trenes están parados porque no hay piezas de repuesto.

Es sólo cuestión de tiempo que aumenten las protestas sociales. Esto se debe a que los costes del programa de ajuste se están distribuyendo de forma desigual. Los pobres, los ancianos y la clase media baja son los más perjudicados.”

El experimento geoestratégico

El diario alemán Die Welt examina la política exterior de Milei: “La elección de Milei también ha reorganizado la política exterior del país. Está dando un claro giro de 180 grados y ahora se posiciona junto a EE.UU., Israel y Europa. Milei invitó a Volodimir Zelenski a su toma de posesión y abrazó demostrativamente al presidente ucraniano.

Después viajó a Israel para demostrar su solidaridad tras el atentado terrorista de Hamás del 7 de octubre. Milei no cumplió su anuncio de romper relaciones diplomáticas con China y Brasil.

Alemania y Europa consideran a Milei un aliado importante, sobre todo en las estancadas negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio de la UE con Mercosur. El Gobierno alemán eligió Argentina como sede de su programa internacional de redes de start-ups “German Accelerator”.

Alemania se presenta así como un “socio interesado en un intercambio justo a largo plazo”, comenta Ulrich Sante, ex embajador alemán en Argentina. Esto es sumamente importante después de que el nuevo Gobierno de Milei decidiera no unirse a los BRICS orientados a China y a favor de la asociación con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y, por tanto, de un orden económico internacional basado en reglas.”

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